La otra noche no funcionaba el ascensor de mi edificio. Me decidí, no me quedaban más narices, a subir por la escalera. Llevaba algunas bolsas, no demasiadas, pero si las suficientes para comprender lo de la fuerza de la gravedad y lo del paso del tiempo. Según ascendía me llegaban los sonidos que procedían de las viviendas de mis vecinos. No entendía nada de lo que transcendía, ni tampoco era mi animo no respetar el íntimo fondo de aquellas casas. Lo que si me resultó curioso fué que aunque todas las puertas fuesen prácticamente iguales, unas mejor barnizadas que otras, unas más decoradas que otras, unas con luces y otras sin ellas, unas con muchas cerraduras y otras incluso entreabiertas, todas guardaban en su interior risas, lloros, brindis, grandes cenas, silencios y gritos, ausencias y regresos, abrazos y miradas,...
Es curioso, puesto que estando yo harto de verlas, sin embargo fué durante mi ascenso en un día de navidad cuando uno percibe cosas que aunque siempre estuvieron ahí, raramente me había detenido a observar. O si
Bueno, quizas la puerta de mi casa es demasiado para lo que tengo en casa.

PD: Buenos tiempos y buenos sentimientos a todos


Se juntaron los niños frente a casa, allí donde estaba nuestro banco de madera, un viejo banco lleno de cicatrices que se escondía tras la sombra de un huesudo e impúdico árbol, donde los novios formalizaban su amor eterno con llaves y los perros marcaban sus dominios en el momento de sus micciones nocturnas. Los chavales que allí estaban mostraban sus galones a través de su posición en el banco. Los mas chulos, los lideres del grupo se sentaban en el respaldo con los pies sobre el asiento, encarándose de este modo con el peligro que se presentaba tras sus espaldas, las miradas recriminatorias de los mayores que por allí paseaban y el orgullo de poseer algo como suyo, sus delfines se sentaban de igual modo a su lado o permanecían moviéndose alrededor del banco y del resto del grupo como guardianes de un orden establecido. Otros críos, aunque en ese momento había mas niñas, se sentaban en el asiento abrazando sus piernas y sonriendo las gracias de lo que allí se decían, y gritando de manera que su presencia no fuera solamente testimonial. El resto, unos cuatro o cinco críos, permanecían de pie o sentado en el suelo acatando lo que desde el respaldo del banco viniese como si fuera la palabra de un dios, un dios con acne cuyo báculo era sustituido por un cigarro comprado furtivamente en el estanco del barrio.

Desde mi balcón, viendo la escena, me estaba imaginando lo que unos decían, lo que unos oían y las interpretaciones que de aquel momento todos hacían. Me imaginaba como el del cigarro les contaba a sus compañeros como había que hacer las cosas el próximo fin de semana, como irían a tal sitio o tal otro, le diría, si alguien osaba decir algo, que se callase que no tenia ni puta idea y que por su culpa el otro día los echaron del salón de juegos, de si traían pasta para beber, de que eran todos unos imbéciles, etc. Todo esto les diría mientras los demás se callaban asintiendo.

En ese momento paso por delante una niña que llevaba una mochila que debía pesar por lo menos unos cientos de kilos, visto el esfuerzo y el caminar de la cría. Agachando la cabeza, y sin miran hacia el grupo, se puso colorada e incremento su paso a la vez que los demás se comenzaron a reír, todos menos el que se sentaba sobre el respaldo, y que solamente la miraba mientras seguía fumando con autosuficiencia.

La niña giró la esquina de la calle sin mirar atrás, sin levantar los ojos de la acera, mientras ellos permanecían sentados embobados por lo que hacia y decía el que se sentaba en el respaldo del banco.



Durante estos pasados días el proyecto de Ley Orgánica de Educación (L.O.E.) es el proyectil utilizado por las distintas “bandas” de políticos para cargar sus armas. Armas que utilizan en sus citas bajo el terrible sol que castiga la Carrera de San Jerónimo (hoy por suerte, escondido tras unas deseadas nubes) para dirimir sus diferencias, perdón, quiero decir para tasar y repartirse el pastel

En el Proyecto de Ley Orgánica de Educación existen alguno artículos curiosos. Por ejemplo en la Disposición Final Primera, apartado 5, se indica lo siguiente:
“En los términos que establezcan las Administraciones educativas, las decisiones colectivas que adopten los alumnos con respecto a la asistencia a clase no tendrán la consideración de faltas de conducta ni serán objeto de sanción, cuando éstas hayan sido resultado del ejercicio del derecho de reunión y sean comunicadas previamente a la dirección del centro.”

En el articulo 28, apartado 3:
“...los alumnos promocionarán de curso cuando hayan superado los objetivos de las materias cursadas o tengan evaluación negativa en dos materias, como máximo y repetirán curso cuando tengan evaluación negativa en cuatro o más materias. Las Administraciones educativas regularán las actuaciones del equipo docente responsable de la evaluación.”

En el apartado 5:
"El alumno podrá repetir el mismo curso una sola vez y dos veces como máximo dentro de la etapa. Cuando esta segunda repetición deba producirse en el último curso de la etapa, se prolongará un año el límite de edad al que se refiere el apartado 2 del artículo 4. Excepcionalmente, un alumno podrá repetir una segunda vez en cuarto curso si no ha repetido en los cursos anteriores de la etapa"

En el articulo 20, apartado 2:
“Los alumnos accederán al ciclo educativo o etapa siguiente siempre que se considere que han alcanzado las competencias básicas correspondientes y el adecuado grado de madurez”

....estos son algunos ejemplos, puede que posea un tono mas de pintoresco que un sentido amplio del contenido del proyecto, sin embargo son botones de muestra de por donde camina una regulación que ya desde hace años y a lo largo de varias legislaturas y varios gobiernos han llevado a que nos enfrentemos a una sociedad con un muy bajo nivel cultural, tal como nos ha hecho saber desde Europa. Esta ley, después de analizarla muy por encima (reconozco que no he sido capaz de leérmela entera) muestra una serie de aspectos mas que discutibles: la evaluación del alumno y los criterios para avanzar durante su periplo educativo, las diversas pruebas a las que se le somete (es difícil entender a que se refieren cuando se habla de “madurez” como criterio a considerar para la evaluación del alumno), el juego que se traen entre las asignaturas de religión, ética, educación cívica, etc., la no valoración de asignaturas, para mi, tan importantes como la Filosofía, la previsión de clases individuales o reducidas para apoyar a los alumnos con retraso, la consideración del derecho de reunión o “huelga” de los alumnos (me cuesta aceptar este derecho cuando estamos hablando de ecuación primaria y secundaria), la no explicita indicación en el contenido del proyecto del deber de estudiar. En cuanto al contenido de las enseñanzas se señala un máximo en cuanto a las asignaturas básicas a impartir pero no un mínimo, lo que supondría no garantizar unos planes comunes a toda el alumnado español (bueno esto es un tema a resolver también), en algunos artículos se valora y se atropella la figura del profesorado (por ejemplo, el despido improcedente de un profesor será sancionado como falta leve)....

Esta ley, como las anteriores presenta una serie de lagunas que, con buena disposición de los legisladores, lo cual dudo, podría subsanarse y lograr que la educación de las próximas generaciones se enfoque definitivamente a lograr una mejor formación individual y social de las personas. Pero esto no es realmente importante, lo mas importante es saber quien tira más rápido y quien dispara más y con mas punteria bajo el ardiente sol de la Carrera de San Jerónimo.



Mi vecino es una persona corriente. Corriente en el sentido que su vida se ajusta a un planing marcado desde hace mucho tiempo, casi desde su nacimiento. En él se señala y se estructura el cuando, el como y el cuanto vale y el cuanto se debe dar y se debe recibir por lo que uno hace, por lo que uno siente, por lo que uno desea, por lo que uno dice, por lo que uno vota,...
El caso es que cuando yo salía del ascensor él se encontraba recogiendo en el buzón sus facturas y anuncios publicitarios mientras por lo bajo surgían unas ininteligibles palabras. “Que rosmaras a estas horas?” le dije a modo de saludo. Levantando la mirada de los papeles y girando la cabeza, la cual presentaba un semblante muy serio, me contestó que “nada que no pudiese decir el voz alta y de una manera clara, si tuviese delante algun encorbatado mandamás”. Como no tenia mucha prisa, le dije que aunque no fuese un personaje poderoso si disponía de algunos minutos antes de marcharme a realizar unos cuantos recados.
De sopetón me preguntó que me parecía todo lo que últimamente se veía por la calle y en la televisión. Sin darme tiempo a responder, continuo diciendo que “es que no sé a donde vamos a parar la gente decente con toda esta manada de vagos impresentables que recorren nuestras calles. Te puedes creer que hoy cuando venia del trabajo me encuentro con un chico, un sinvergüenza de unos 18 años, que me pide un cigarro - un puto cigarro tío - me suelta cuando le contesto que no y que los vicios hay que pagárselos cada uno de su bolsillo”. “Me jodieron el día” me contesto molesto, “yo que tenía un día tranquilo, a pesar de tener que aguantar a los gilipollas de mi empresa, pues nada, encima tengo que tragar a esta tropa, bah!.....no se donde vamos ir parar, joder. Matándonos a trabajar como desgraciados por tu familia y por darle lo que necesitan y ahora tenemos que soportar que vengan estos queriendo su casita, su trabajito, sus cochitos y sus móviles de mierda, como si tuviesen los mismos derechos que los que llevamos toda la jodida vida luchando como desgraciados. ¿ Que traigan papeles y que curren coño, que ya decía mi padre que en esta vida no se regala nada!”
Yo lo escuchaba en silencio, asintiendo, y mirándolo mientras recordaba los titulares de la prensa de estos últimos días, donde esos “sinvergüenzas” saltan vallas,ocupan pisos, queman coches, .... porque los muy “hijoputas” quieren ser como nosotros.
Mientras seguia hablando, pensaba yo en en contenido de las palabras y de los silencios, en el sentido de nuestras palabras y de nuestros silencios. ¿Corrientes expresiones de gente corriente?.


Estaba esperando en el portal a que los minutos formasen una fila india que rematasen en el inexorable entierro y funeral de las horas. No tenían nada planificado para el día de hoy. En ese momento y frente a donde yo me encontraba, se detuvo una vieja y destartalada furgoneta del servicio de mantenimiento del ascensor del edificio. Se bajó un chico joven vestido con una limpia y vieja funda de color gris. Con una agradable sonrisa en su rostro me deseó los buenos días cuando cruzaba el umbral de la puerta. Junto a él, y todavía sentado en la furgoneta, se encontraba su compañero. Este era un hombre de unos cuarenta años, de una pesada presencia y un serio y arrugado rostro. Bajó de la furgoneta por la puerta del copiloto y se dirigió a donde se encontraba el chico. Este, aplicadamente, ya estaba mirando el parte de actuación que le marcaba las tareas que deberían realizar para el mantenimiento de nuestro ascensor. Mientras sostenía el parte y sin estarse quieto un solo instante, disparaba ráfagas de preguntas sobre el como y el porque de las cosas que tenían que ver con el increíble y fascinante mundo de la elevación y el descenso. Se le notaba un interés y unas ganas de saber que me parecieron loables. Su compañero, callado y con una cansada y apagada mirada, le contestaba y le ayudaba en todas sus dudas, pero siempre racionando el uso de las palabras. Se limitaba a un 2+2=4, no al porque ese 2+2 eran 4 y no 5.

Durante su breve estancia pude observar el ánimo de uno y del otro, el saber de uno y de otro, las ganas de uno y de otro, la ilusión de uno y de otro, la mañana de uno y de otro. Me costó saber de cuales valores me parecian mas importantes

Después de acabar su trabajo el chico recogió las herramientas y las metió en la furgoneta, mientras el más mayor se dirigió hacia la vivienda del presidente de la comunidad para conseguir la pertinente firma del parte de asistencia, cuestión esta que le llevo su tiempo.

A la hora de marcharse el chico se despidió deseándome unas buenas tardes mientras que el otro triste técnico solamente me miro moviendo la cabeza a modo de saludo. Fue en ese momento, cuando veía alejarse a la furgoneta cuando me quedé pensando en lo que había presenciado, y en que me gustaría saber cuando fue el justo momento en que se pierden las ganas de ser o de hacer ciertas cosas y cuando se empieza a no desear ser y hacer esas mismas cosas.

No se si es bueno marcarse metas, no se si es bueno alcanzarlas. No será que las carreras que empezamos es mejor nunca terminarlas, es preferible estar corriendo siempre

Me imagino que el chico estaba comenzando su particular carrera mientras su compañero de trabajo se había topada ya muchas veces con vallas, con obstáculos vestidos de desilusión, de falsas expectativas, de relaciones viciadas, de logros sin valor, de tontos egoismos.... y se había olvidado de ponerse unas buenas y resistentes zapatillas que le ayudasen a correr,...a volar





El otro día leyendo en una entrevista realizada a Isabel Blanco, una actriz de mi tierra, le preguntaron sobre cual era el refrán o dicho que más le había llamado la atención, esta contestó, recordando a su abuela y rememorando su infancia, un dicho que decía que “en esta vida un diez por ciento son hechos y un noventa por ciento como te los tomes” (“Nesta vida, un dez por cento son os feitos e un noventa por cento como os tomes”, en gallego)

Sinceramente me parecio una muy buena frase, un refrán muy acorde con la vida que nuestra sociedad vende y que compramos, ... Dejando mi "precioso culo" aun lado deberia preguntarme por que pasa lo que pasa, y por que hago lo que hago,... deberia tener respuestas sobre como me posiciono yo ante los que saltan las vallas en Ceuta y Melilla, o los que buscan a sus padres e hijos en Pakistán, o los que no tienen agua para beber en Guatemala, o la gente sin casa que deambula por el sur de los Estados Unidos,... pero también por lo que le ocurre a la chica/o que veo todos los días al salir del portal de mi casa, a la que pide a la puerta del super, al familiar con el que callas mas que hablas, a la dignidad personal que vendes por cuatro duros,.... es cuestion de descompensados porcentajes, sin duda. 



Sin duda, es cuestion de ciertos valores


...de regreso a los días donde siempre me visto con las mismas ropas para hablar de las mismas cosas y escuchar las mismas palabras.


Atrás quedan jornadas que comenzaron con la salida hacia el sur de Granada y en donde se sucedieron los kilómetros, las paradas para cafés y mas kilómetros, la llegada al destino, la descarga de equipajes y de ilusiones, los paseos tranquilos por la orilla de la playa, las siestas tumbados mientras solamente se oía el tranquilo discurrir tiempo, las visitas a sitios y a calles dotadas de un cierto toque morisco, a castillos, a miradores, a iglesias, a bares, a monumentos, a lugares pintorescos, a desorientadas horas perdido entre plantaciones de chirimoyas, a sigilosos asaltos a fincas particulares para lograr aquel ángulo que te pedía la foto, a comidas con sobremesa, a baños en la piscina, a la lectura y más lectura que nos transportaba a otros sitios casi tan increíbles, e incluso más, a confidencias con la cámara de fotos, a charlas y risas, a mas fotos, a sueños tranquilos y a deseos, a veces, reprimidos, ...... a la carga de equipaje, a la limpieza de una castigada bicicleta, a kilómetros de regreso, a coger fuerzas para saltar hacia el interior de días con horarios, con hipocresías, con deudas que cubrir, .... de regreso a esos días que creía que ya se quedaban atrás.


ALMUÑECAR


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