• Camina, camina ,... y mira hacia delante que nos vamos a romper la crisma
  • Ja, ja, ja, ja, ja, ja,.......................................ja, ja, ja,
  • Te digo que mires al frente y que dejes de mirarte los pies que por mucho que lo intentes la careta que llevas no te lo va a permitir. Sabes, eso es lo bueno y lo malo de estar celebrando a don Carnal con una careta que te oculte los ojos y la cara de los demás , que solo tu puedes ver aunque sea a través de esos pequeñitos agujeros aunque solo sea lo que tienes enfrente, aun cuando no te enteres de lo que pasa a los lados, ni arriba, ni mucho menos para atrás.
  • Ja, ja, ja, ja, ja, ja,.......................................ja, ja, ja,...si, si ni lo que tengo delante si me descuido
  • Bueno, es cosa del carnaval y de los disfraces
  • Si, si , del carnaval, del carnaval 
.......................................................................................................................
  • Joer tía, que no vamos a llegar a tiempo de enganchar a la charanga esa del “chimpun, chimpun, chimpan”
  • Chimpun, chimpun, chimpan
  • Si, si ,... es que tienes un ritmo
  • Carnaval, carnaval,....chimpun, chimpum, chimpan
  • Ritmo y creatividad, sin duda
  • ¿Que, ya vistes a la dichosa charanga,....o es que tenemos que ir a buscarlos a algún bar, que es donde creo yo que deben estar?
  • Pues pueda que si, pueda que ese sea el sitio donde debamos ir
  • Eso, y nos ponemos a bailar
  • ¿Y si no están?
  • Pues bailamos igual, y que pongan ellos después la música, por una vez que cambie el orden de las cosas que “pa” eso estamos donde estamos
  • Vale, pero mira hacia delante
  • Ja, ja, ja,....chimpun, chimpun, chimpan



La otra noche no funcionaba el ascensor de mi edificio. Me decidí, no me quedaban más narices, a subir por la escalera. Llevaba algunas bolsas, no demasiadas, pero si las suficientes para comprender lo de la fuerza de la gravedad y lo del paso del tiempo. Según ascendía me llegaban los sonidos que procedían de las viviendas de mis vecinos. No entendía nada de lo que transcendía, ni tampoco era mi animo no respetar el íntimo fondo de aquellas casas. Lo que si me resultó curioso fué que aunque todas las puertas fuesen prácticamente iguales, unas mejor barnizadas que otras, unas más decoradas que otras, unas con luces y otras sin ellas, unas con muchas cerraduras y otras incluso entreabiertas, todas guardaban en su interior risas, lloros, brindis, grandes cenas, silencios y gritos, ausencias y regresos, abrazos y miradas,...
Es curioso, puesto que estando yo harto de verlas, sin embargo fué durante mi ascenso en un día de navidad cuando uno percibe cosas que aunque siempre estuvieron ahí, raramente me había detenido a observar. O si
Bueno, quizas la puerta de mi casa es demasiado para lo que tengo en casa.

PD: Buenos tiempos y buenos sentimientos a todos


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