No es que sea un tipo muy exigente, pero cada vez me resultan mas inaguantable los imbéciles. Cuando hablo de imbéciles, no creo que deba especificar mucho a quien me refiero. No digo que sean, estas gentes malas personas, no, con ser imbéciles tienen suficiente. Me amarga todo un día tener que encontrarme con uno, por no decir varios, y tener que escuchar sus sandeces, sus opiniones revestidas de una falsa autoridad o de un conocimiento de las cosas que no se sustenta en absolutamente nada, por no decir el tener que aguantar sus comentarios egocéntricos, sus “penas, penitas, penas”, sus palmaditas en la espalda o sus sonrisitas.... Odio profundamente a esos que hablan y no dicen nada, perdón, quiero decir a los que hablan y sitúan el porque de las cosas mas sencillas en estanterías donde lo único que puede existir es un puto florero de artificiales flores,....

No soy precisamente una persona con un amplio conocimiento de nada, bueno ni mediano, pero me gusta estar calladito y “exijo” no tener que escuchar y ver todas las tonterías que uno oye y ve todos los días. Puede que sea una manera de salir de la mas triste mediocridad, puede que sea la única manera de dejarse ver, puede que piensen que los imbéciles tienen sus cinco minutos de “prime time”, puede que fuese necesario decirle de vez en cuando “mira chaval, deja de hacer el imbécil que así no llegaras a ser mas eso”. Puede que eso es lo que deba decirles a la cara a todos ellos. Puede que si


One Comment

  1. Considero que aburrirse en determinadas circunstancias es síntoma de inteligencia y pocas cosas aburren más que estar en contacto con un imbécil más de dos minutos seguidos. Así que por ese lado no te preocupes demasiado, tu salud mental es buena.
    Hay una cita que dice que los tontos son como los toneles, cuanto más vacíos más ruido hacen. Lo fastidiado es tener que lidiar con ellos en el día a día, más que nada porque uno no está en igualdad de condiciones, ellos pueden estar bombardeándote constantemente sin pudor y uno, que tiene a bien emplear el silencio como recurso más cabal, se siente impotente. Creo que lo más interesante es usar el sarcasmo y la ironía para defenderse de ellos, aunque esto no provoca muchas satisfacciones porque el imbécil por propia naturaleza es un fulano incapacitado para captar esos quiebros humorísticos, y en los casos más graves tal vez haya que recurrir a cortar por lo sano. Esto es, tú ahí y yo aquí. Evitar el roce a lo más estríctamente necesario.
    De todas formas es ardua tarea vive dios... porque hay tantos...

    Suerte vecino. Y no olvides que normalmente los ríos silenciosos son los que más agua llevan (por supuesto la frase no es mía).
    Saludos múltiples.

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