Hoy hace diez años en que comencé con  este invento llamado "desdemiascensor".  En mi primera publicación decía que  "había me decido a dejar de subir por las escaleras, para decantarme por este moderno ascensor que me permita llegar antes a niveles, a la puerta de otros vecinos para pedirle un poquito de azúcar con los que endulzar mis cafés. Espero que este ascensor me ayude a moverme rápido para aprender, para poder decir y oír palabras interesantes que hagan que la sordera que a veces sufro no vaya a más"


Ese ascensor ha funcionado a ratos, hubo épocas que lo cogía de manera continua para subir y bajar, me ayudo a llevar pesadas cargas y a bajar la basura. He subido muchas veces para no encontrarme en las escaleras con vecinos a los que no me apetecía ver y soportar sus rollos y he corrido para llegar ha tiempo antes de que la puerta se cierre y tener que esperar. 

En otros momentos no lo he cogido pues prefería subir escaleras  o no venia al edificio y pasaba días y noche en otros lugares. 

Pero, afortunadamente, siempre vuelvo a casa, siempre vuelvo a coger mi ascensor para llegar a mi piso. No es el mejor ascensor, es bastante mejorable. Suele hacer ruido y no es muy rápido, pero a mi me vale para hacerme más cómoda la subida y para que en las bajadas me de tiempo a pensar

Lo mejor de todo es que llevo diez años subiendo y bajando con mi mujer, me han acompañado mis dos hijos, lo más grande que tengo. Mi vida a nivel profesional ha cambiado, es distinta y eso lo sabe el espejo en el que me miraba buscando respuestas. Afortunadamente nunca he dejado de trabajar pero de otra manera, de manera distinta, con otras responsabilidades. 

Me hecho mas viejo,  y los viejos necesitamos algo donde apoyarnos, algo con que ayudarnos para volver a dormir a casa. Y este ascensor siempre estará ahí para ayudarme, y gracias a  "desdemiascensor" podré plasmar todo aquello que me vaya pasando 

Seguiré cogiendo mi decano ascensor cuando vaya a casa mis vecinos, cuando suba y baje pesadas cargas, cuando este cansado o cuando quiera hablar del tiempo, de si llueve o hace sol



Aquel día había decidido no seguir guardando cosas en aquella caja, básicamente porque  aquella caja ahora estaba rota. En ella había ido guardando durante los últimos años cosas, no demasiadas, pero si algunas cosas. Muchas de ellas  habían  adquirido significado y valor con el paso del tiempo,  otras ya lo tenían cuando había decidido que formasen parte de aquel mi especial tesoro. 

Todo lo que guardaba en aquella caja había estado perfectamente desordenado, no había relación ni sentido, a veces, incluso dudo que tuviesen algo que ver conmigo. Allí había hojas con dibujos cuidadosamente dobladas y trozos de papel arrancados de cualquier manera con números, había sobres vacíos y otros llenos de fotos, había sellos y etiquetas de ropa, alguna que otra moneda...había sabe Dios cuanto y porque estaban allí

Los años y los ratos vividos, algunos no todos,  se reflejaban en todas aquellas cosas. Ahora con todas ellas tiradas sobre la mesa debido a un estúpido malentendido que tenia mucho que ver con una cierta falta de equilibrio y con una diferente manera de valorarse y de valorar a los demás, había supuesto que aquella caja, mi caja de las cosas, acabase hecha añicos en el suelo. 

Recuerdo que había comprado aquella caja a un tipo que apareció en el bar donde solía tomarme el café,  un tipo que también vendía gafas de sol y unos horribles cinturones. No se ni para que la compré, supongo que para quitarme a aquel tipo de encima, supongo. El caso es que en vez de tirarla, la guarde. La puse en una esquina de mi habitación, y según pasaban los días la fui llenando de cosas y más cosas.  Creo que lo hacia como podía no haberlo hecho

Era una caja que no me parecía especialmente frágil,  de hecho había sobrevivido a dos o tres golpes de cierta importancia sin sufrir apenas daño.  Al final, el último golpe habia sido el último, el más fuerte, el que la hizo añicos

Después de aquello y viendo  todo lo expuesto sobre la mesa me doy cuenta que mucho de lo que allí estaba y que guardaba no era mas que cosas sin ningún tipo de valor, todo aquello había perdido su significado para mi , si es que algún dia lo tuvo, no lo sé. Quizás lo único que pretendía era poder decir a cualquiera, o a mi mismo, que yo también tenia un pequeño tesoro, un tesoro que nadie podría desenterrar y llevarse, un tesoro del cual no había mapa, un tesoro que... no era mas que una pequeña caja llena de cosas. Puede

A veces, lamento ya no tener mi caja de las cosas, otras pienso que nunca la tuve, o al menos ya hace un tiempo que no era mas que una vieja caja llenas de cosas inútiles y que no me había tenido el valor de tirar a la basura para que no estuviese ocupando un lugar en mi habitación

Bueno, la caja se rompió. 

Cosas que pasan




Recuerdo como tomando unas cañas habíamos decidido montar "una peña". Todo aquello no tenia más intención, ni menos, que la de seguir juntándonos y hacer algo que nos permitiese vernos. Todos éramos amigos y vecinos del barrio. Allí apoyados en la barra del bar hablamos de hacer la quiniela todas las semanas, los más deportistas hablaban de juntarse los miércoles por la noche para jugar un partidillo, otros preferían ir con la familia y los niños a la playa o alguna fiesta y romería, otros le gustaba más el organizar cenas y comidas... El caso es que con el tiempo la ideas y los planes resultaron ser muchos y variados. Allí mismo decidimos que todos los meses colaborásemos con un pequeña aportación económica para los gastos que pudiesen surgir, y para los vicios.

La cosa iban bien. La peña iba creciendo en gente, todos amigos, todos personas con ganas de pasarlo bien. Se planteo que alguien asumiera la responsabilidad de ser el "administrador". Estaba claro que era necesario la presencia de una persona que gestionara "los dineros", que pusiese cara al grupo cuando había que hablar con el del pabellón, o con el tipo de los autobuses, o con el otro tipo del restaurante,...

La verdad es que estábamos contentos, se iban haciendo cosas, todos los que formábamos parte del grupo lo pasábamos bien, todos colaborábamos de buena fe, cada uno hacia lo que podía. Con el tiempo "la peña" paso a ser "la asociación". Se comenzaron a organizar cursos, se daban charlas, se pusieron en marcha, dentro del local que alquilamos, guarderías para los críos del barrio y una pequeña cafetería para los mayores. El cabecilla de todo esto era el mismo de siempre. Este, un gran amigo mío, era un buen tipo, algo tozudo, pero un buen tipo. La gente lo quería y lo admiraba, admiraba como había logrado que la gente tuviese un sitio donde estar y un sitio donde hacer cosas y compartir experiencias. Este hombre con una pequeña charla con algún otro miembro del grupo montaba en un "plisplas" una curso de ganchillo o una fiesta de carnaval.

De la noche a la mañana el trabajo se le empezó a acumular, prácticamente todos los vecinos de barrio formaban parte de la "agrupación vecinal". Ya habían pasado también los años de "la asociación". Éramos muchos y era mucho lo que había que hacer. Mi amigo seguía al frente y convencido que sus ganas y sus años eran cosa más que suficiente para tirar adelante con aquella empresa. Pero la empresa fue dando muestras de su existencia, de su delicada existencia, cuando algunos vecinos comenzaron a quejarse de no ser tratados como tales, cuando a algunos se se cobraba "tanto" y a otros "tanto y tres cuartos", cuando algunos de los que le ayudábamos nos movíamos para que todo saliese razonablemente bien y otros ... y otros no aparecían mas que a comer.

Sin embargo el desorden, la falta de organización y la falta de administración fue apareciendo poco a poco y se hizo claramente patente cuando comenzaron ciertos problemas económicos, cuando era cada vez más necesario dedicar más tiempo para organizar actividades, incluso las más insignificantes, y cuando los miembros dispuestos a ello no sabían como hacerlo o cuando varios pretendían que fuese de la manera que ellos entendían como mas apropiada,... y sobre todo cuando algunos, los más jóvenes, reclamaron optar a la dirección de la agrupación con la intención de reformarla, de revitalizarla, de adecuarla a los nuevos tiempos.

Estos plantearon ante todos, la necesidad de contar con un esquema organizativo adecuado que permitiese coordinar los recursos y los esfuerzos necesarios para conseguir un objetivo final: la adaptación a nuevos tiempos y a nuevos vecinos y socios. La respuesta ante esta propuesta no se hizo esperar y se oyeron frases del tipo "el zorro sabe más por viejo que por zorro", o "cuando tu andabas con la bicicleta por la calle yo la mandaba en esta peña", ...Después de esto se justifico como razón para la lenta agonía de la agrupación la falta de participación de los vecinos, y sobre todo de los más jóvenes, se dijo que existen vecinos que no están a lo que deberían, que no piensan en el barrio ni en sus convecinos (malos vecinos), se recordó que si la agrupación siempre funcionó de la misma manera no podían entender porque no lo iba seguir haciendo y que todo, todo era culpa de los que solo sabían poner "peros" y objeciones,...y no dedicaban más horas al trabajo

Lo triste fue que la agrupación siguió bajo la tutela de los de siempre, mi amigos y los suyos, y las cosas continuaron como siempre. Se siguieron haciendo las cosas como siempre se hicieron, según a uno se le ocurrían o según las prisas que en cualquier momento surgiesen. Los vecinos dejaron de serlo para ser ciudadanos de a pie. Unos se hablaban poco y otros nada. Unos se conocían y otros no querían conocerse

La agrupación paso a ser "la asociación" y la asociación paso a ser "la peña".

Y allí sigue mi amigo, mandando una peña que ya solo da para juntarse a jugar una partida de tute los domingos por la tarde antes del partido del Plus.


Los jugadores de cartas(1892)-Paul Cézanne


Abuelo, vamos a pasear?
Vamos, cariño
Abuelo, todos estos que estan tirados sobre las toallas, sudando y colorados, ¿qué hacen?
Están tomando el sol
¿Están tomando el sol?
Si, asi es
¿Y para que lo quieren tomar, abuelo?
Quieren ponerse morenos
¿Que quieren cambiar de color?
Algo así cariño, quieren ponerse morenitos
¿Y para que?
No sé, me imagino que para sentirse más guapos
Abuelo, y la gorda aquella también...
También cariño
¿Y el señor aquel, con aquella barriga?
También
Pero,... colorados y con esos bañadores no se yo abuelo
Bueno cariño, los bañadores no son muy bonitos sobre todo los pequeños esos de color blanco
¿Los apretados abuelo?
Si los apretados
Mira abuelo...el mar
Si, a que es bonito
Si. ¿Nos bañamos?
Claro, para eso vamos al agua...no me sueltes la mano, vale
Vale
Ay, el agua esta fría
Un poquito cariño,...mojate un poquito más ya veras que buena
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Abuelo, por que con este calor hay más gente al sol que en el agua?
Cariño, con el tiempo ya verás que la gente hace lo que no debe, que le da importancia a lo que no la tiene, que se queja de sus propios actos y que no se mete en el agua aun teniendola a unos pocos metros
¿Qué dices abuelo?
Nada cariño, nada
............................................................................................
Abuelo, mira un caracol, mira que "xulo"


En mi oficina tenemos un bandejero, uno de esos que se forman poniendo una bandeja de plastico encima de otra hasta donde la gravedad lo permite. Este es quizás el elemento que resulta más curioso de toda la oficina por como atrae la atencion y el interes de más de uno de los que habitualmente deambula por sus cercanías. 

Es el sitio preferido de algunos para dejar sus papeles y anotaciones, algunas perfectamente válidas y otras cuyo mejor destino seria la papelera vecina. Existen otros personajes, cuyo sentido del orden merece una portada de cualquier revista científica y que cuando no encuentran algo que no han perdido pues allí van a ver si estuviese, como si fuese lo más normal. También asume este objeto el papel de depositario de ordenes, como su fuese una consigna o boletín oficial, desde el mismo momento que cualquier circular interna que pretende gestionar el buen funcionamiento del personal, de la empresa, esta allí como su fuese un tablón da anuncios: "Esto no se hace de esta forma, se hace de esta, o es que no lees las circulares, pues las tienes en el bandejero, que no os enteráis de nada, coño".

También funciona este increíble bandejero como una especie de yacimiento arqueológico. A medida que se va eliminando capas uno puede encontrar restos de otros tiempos, de otras civilizaciones: direcciones con antiguas calles de generales franquistas, representaciones pictóricas basadas en tapar los agujeros de las "os" o de las "as", importantes propuestas y presupuestos nunca presentados, trozos de anuncios de la prensa, alguna servilleta de algún bar ya cerrado por la coyuntura económica del momento o porque tenia malos humos,...

Mi bandejero es realmente  importante, y lo es  porque en él la gente encuentra el apoyo moral que necesita para afrontar los duros días que estamos viviendo. Es el punto donde creen encontrar las respuestas a sus dudas, la fuente del conocimiento de donde saldrán nombres y lugares, fechas y proyectos, es el deposito de sus miedos y el lugar donde guardar sus esperanzas,...

Pues nada, reconocer el valor y la importancia del mi bandejero, lugar de encuentro de opiniones, de proyectos, de ideas, de documentación, ... lugar donde los grandes personajes depositan su saber y su liderazgo. 



Hace unos días entré en una librería, una pequeña librería, a comprar el periódico. Aquel sitio, encantadoramente reducido, ofrecía un interesante reperterorio de no demasiados libros, de diversos paquetes sin abrir con la prensa del día, de alguna que otra revista de diversa temática y algún que otro material de papelería, juguetería y chucherías varias. Al fondo del local, un señor mayor, dominaba su tienda tras un pequeño mostrador el cual soportaba un ordenador en una esquina, un ordenador viejo, vencido y derrotado por una libreta grande de hojas cuadriculadas donde nuestro señor anotaba todo lo que necesitaba recordar y que se situaba en medio del mesado

Cuando entré en la librería había una cierta aglomeración de gente. El librero hojeaba en su libreta buscando donde había anotado el pedido de la tercera parte de una novela de fantasía cuyo joven cliente le había hecho hace unos días, y que alli se encontraba, frente a él, flanqueado por dos mujeres mayores que él.

Si yo lo había escrito por aquí, hijo. Si es que llame a la editorial y me confirmaron que pronto lo recibiría, ....bueno no te preocupes que yo te llamo tan pronto me llegue el libro

El chaval, acompañado de su madre y su abuela, callaba tímido mientras asentía con la cabeza. En la mano tenia otros dos libros que ansioso no veía el momento de devorar. Su madre, orgullosa, le decía que ...nada hombre, llevate los dos que no vaya a ser que después no le vayan a quedar o los venda el señor..., ante la apenas perceptible pregunta que la hacia el chaval de cual de los dos podía llevarse.

Antonio, mira no voy a esperar más que te veo muy ocupado..., decía otro cliente que tenia tras de mi y que miraba las estanterías de libros, ...lo que si te pido es que me llames cuando te llegue "A cuerpo abierto" de Manolo Rivas, pero en gallego.

Si, si no te preocupes que yo te llamo,.. pero espera que me lo anoto. Oye y como se llama el libreo ese en gallego.

Hombre Antonio,..."A corpo aberto"....es que haces unas preguntas.

Perdona hombre, es que llevo una mañana. Haber señora, le son 45 euros las dos novelas y no se preocupe que yo la llamo cuando llegue el libro, que si es que ya me dijeron los de la comercial que me lo mandaban pronto,...

Vale, vale,.., respondía la señora mientras salía por la puerta orgullosa de su chaval

Me cobra el periódico, le dije, mientras, sin levantar la cabeza de la libreta, me informaba que lo tenia que recoger del un paquete que habia en el suelo, a la entrada de la librería

Allí dejé a un señor que se le veía un poco perdido con sus pedidos, sus libros, sus cliente, su prensa, ..pero encantado de que eso fuese asi,...además para algo tenia su libreta de ultima generaión.


Ayer, a la sombra de unos árboles, coincidí con una chica, la cual está disfrutando de sus vacaciones con su marido por tierras gallegas. Durante el rato que estuvimos juntos charlamos de diversos temas, temas de lo más banales y que no tenían más intención que tapar silencios. A medida que avanzaba la conversación me dijo que el libro que llevaba en las manos hacia unos días que lo había acabado de leer y que le había gustado mucho. Había sido una recomendación de su marido el cual era un gran lector. “Bueno- le dije yo- ese es un defecto que compartimos. Quizás hubo épocas donde leía más, pero aun siguen siendo uno de mis pasatiempos preferido”. Esa fue la primera de las coincidencias pues cuando me dijo su nombre, igual que el mío, que sufría una leve enfermedad crónica, como la que yo tengo desde hace años, que prefería la tranquilidad de un paseo a los tumultos de gente, que la playa le gustaba lo justo, que adoraba la música,….me quedé realmente sorprendido. Me callé, y seguí escuchándola mientras pensaba que prácticamente estaba dibujando mi retrato robot.

"Bueno hablando del rey de Roma…" dijo la chica mientras miraba por encima de mi hombro. Me gire y vi que se acercaba un hombre, su marido, el cual después de desearnos las buenas tardes se limitó a darle unas llaves a su esposa y a despedirse muy cortésmente mientras nos anunciaba que iba a dar su paseo diario hasta el puerto.

No era como yo, era más delgado, parecía aun más tímido y algo más mayor. Bueno, ya estaba pensando que el Tertuliano Máximo Alfonso de Saramago estaba pasando unos días también por estos sitios.

Ah!, después ya me dijo mi mujer que estuviese tranquilo que como yo no había nadie,…que era imposible …..yo desde luego me lo tome el sentido correcto, en el buen sentido.



Hoy hizo calor, mucho calor. Unicamente cuando me levante de la cama y abrí la puerta que da al balcón el frescor del día me decía que el sol llevaba poco tiempo en el cielo con sus malas intenciones, sus ganas de abrasarnos una jornada más. La ducha, la primera del día, me dejó realmente nuevo, listo para un desayuno previo antes de largarme al trabajo. Ellas, las dos, estaban corriendo y gritando, haciendo sus cosas como todos los días. Un beso a cada una de mis mujeres y me fui. 

Las noticias que escuchaba en el coche hablaban hoy de las mentiras de Zapatero, esta vez referidas a la Central Nuclear de Santa María de Garoña y los argumentos que utilizó para justificar su posible cierre, de los diversas causas judiciales abiertas y que afectan al PP, a algunos de sus dirigentes, los fichajes de Florentino, la nueva normativa que regulara el trafico, las subidas de impuestos y alguna más. 

Yo llevo las ventanillas del coche abierta, ya comienza a notarse el calor de una manera más evidente y molesta. 

De todas las noticias me llama mucho la atención, igual que en días pasados, las revueltas que tienen lugar en Iran. Estoy seguro que una gran mayoría de personas presupone que allí todos son iguales: gentes que piensan y hacen lo mismo que su presidente, el señor Mahmud Ahmadineyad, que todos siguen al pie de la letra los dogmas y las directrices del Consejo de los Guardianes y, resumiendo, que todos son unos radicales musulmanes con ganas de tirarnos a la cabeza de resto del mundo una bomba nuclear. 

A raíz de esto recordé el articulo del National Geographic publicado en septiembre del 2008 donde diversos personajes iraníes recuerdan su pasado persa, muestran como la mayoria del pais se enorgullece de formar parte de un gran linaje, evidencian su distanciamiento del islamismo más radical que tanto se deja ver por esa parte del mundo, reclaman su parte en la historia de la humanidad, en la historia del arte, del pensamiento...tal como dice al final del articulo una profesora de arte "nuestra identidad sufre ataques constantes y la respuesta siempre ha sido volver a nuestra más íntima identidad. En cada iraní hay un emperador o una emperatriz. De eso no debe caber la menor duda”.

Pueda que sea que ese sentimiento, junto con el hartazgo de un sistema político custodiado por unos lamentables Guardianes, por unos dirigentes que impiden a un país de 70 millones de personas poder avanzar en libertad (creo que en esto el resto del mundo también tiene alguna responsabilidad), por la falta de expectativas futuras y junto con un mas que posible fraude electoral ha motivado que una parte de la población, gente joven, universitarios y mujeres, fundamentalmente, salgan a la calle a reclamar ese "imperio que les pertenece". Y para ello, y frente a las medidas de silencio que ha adoptado su gobierno, hacen uso de las nuevas tecnologías para que la información llegue al mundo. Es sin duda la primera revuelta social basada en internet y redes sociales como Facebook y, principalmente, Twitter

El calor ya se ha apoderado de un dia que discurre tedioso, muy pesado, un día de bochorno. A mediodía otra ducha para eliminar sudores y refrescarme. Por la tarde, otra vez a la oficina y a los papeles, Cuando salgo me voy al parque donde esta ella con la niña. El lugar esta plagado de gente a la sombra, sentada en el césped o tomándose una cerveza bien fría en las terrazas. Todos en camisetas y en mangas de camisa, a excepción de un señor mayor. Este estaba sentado en un banco, en el centro de la explanada donde estaban las mesas, al sol, entre el resto de la gente pero sin mezclarse con ellas, con humildad pero sin avergonzarse de nada. El tiene cerca de los 70 años, por lo menos es lo que a mi me parece, y lleva una gorra de publicidad en la cabeza y esta vestido con una camisa, jersey y chaqueta. A sus pies, un par de bolsas y una caja donde muestra relojes falsos y cajas de colonia, también falsos. Cuando paso junto a él (solo verlo me hace sufrir, tambien de calor) se dirige a mi con un "señor, señor, barato, barato. Relojes y colonias, señor, Barato, barato"

Es un solitario y viejo marroquí que intenta ganarse la vida, pero a mi me recordó a Ciro el grande, emperador persa, que fue famoso por su sentido de la justicia y por su magnanimidad, la misma que este señor mostraba frente a una vida injusta y un día propio del infierno. 

Quizá debería haberle comprado una colonia y ...pedirle perdón


Me encontré con él en las escaleras que salvan el desnivel que separa  la calle donde vivimos y la estrecha callejuela que guarda viejos bares y alguna triste y olvidada tienducha. Le pregunté que tal le iba la vida- ¿Qué tal te va la vida Pepe?, ¿supongo por tu cara que igual de jodida que estas dichosas escaleras?. No me dijo nada, se limito a mirarme y a mover los hombros.

Comenzamos a caminar juntos hacia casa. Cuando llevábamos unos diez metros me dice: Oye, tu que harías en el caso de que estuvieses en una situación donde se te planteasen dos posibilidades: la primera seria mala, y posiblemente acabaría siendo peor, pero te permitiría seguir tirando un tiempo a la espera de algún tipo de suerte o fenómeno lo resolviese todo, aunque estuvieses casi seguro que eso es imposible. La otra posibilidad seria romper definitivamente con todo, y coger tus cosas, aquello por lo que peleaste durante tanto tiempo y “borrón y cuenta nueva”.

Me sorprendió las preguntas de Pepe, no sabía a que se refería ni que pretendía y le dije …mira Pepe no tengo ni puta idea de a que te refieres ni de  lo haría, supongo que tendría que valorar muchas cosas y a mucha gente,  pero me da la sensación que no dejaría que se me faltase al respecto a lo que hice ni a lo que puede llegar hacer.

Seguimos caminando hasta el portal, entramos, subimos en el ascensor y antes de bajarse, él se bajo antes pues yo vivo en un piso más alto, me dijo que eso ero lo que él también pensaba de la dichosa pregunta y ….por que resulta tan difícil a veces hacer lo que uno piensa

Adiós Pepe, me despedí,…adiós amigo me dijo cuando al puertas del ascensor se cerraban


Eran las once de la noche y el callejón estaba húmedo, sucio y oscuro. Solamente, cada diez metros, una luz amarillenta les hacia presuponer que había una farola. Esta hacía que los cartones húmedos que se amontonaban contra la pared tuviesen una aire mas triste, más miserable. Los tiempos eran difíciles y su mundo se había vuelta extraño. Habían perdido su trabajo y las perspectivas de encontrar una salida eran más bien escasas. Pero no eran los únicos, la gente de la ciudad sufría del mismo mal, muchos deambulaban buscando algo que llevarse a la boca o una manta con que taparse, algo que llevarse a las chabolas donde vivían, después de que los bancos se quedasen con sus casas. Era oscura la noche y mientras seguían caminando ella le agarraba con fuerza su brazo

Había sido un día infructuoso, otro más. No había empresas que los quisiesen, básicamente porque no había empresas. Las pequeñas tiendas, los bares y restaurantes se bastaban con lo que tenían, no querían incrementar sus gastos pues quizás mañana no pudiesen hacer frente a los impuestos que los tenían machacados. El gobierno tenia que defender los derechos sociales tal como predicaba un día si y otro también el presidente, ...

Salieron del callejón a un pequeño parque donde ya no había ni plantas ni césped y se sentaron en un banco que se encontraba bajo un limonero de tronco leñoso y color amarillento. Sin decirse nada, hacia frío y quizás eso también les quitaba las ganas de abrir la boca para dejar salir una palabra, el hombre sacó del bolsillo de abrigo un trozo de pan y un poco de mortadela. Se lo repartieron y se pusieron a comer con la vista puesta en el suelo y en sus viejos zapatos. De repente ella puso la mano sobre su pierna e hizo que él levantara la cabeza. Frente a ellos cuatro críos los miraban con tristeza, a unos tres metros de donde estaban sentados. Miraban el mendrugo de pan.

La chica extendiendo la mano le ofreció un trozo de comida, los niños seguían quietos, callados. "Acercaos" les decía ella a la vez que les animaba a que cogiesen el trozo de pan. El ante la actitud de su pareja hizo lo mismo. Un de ellos, un chico delgadito con el pelo castaño avanzó despacio, con miedo, y agarró el pan. Volviendo de hacia los otros chicos lo repartió y se lo comieron mientras seguían pendientes de ellos y de sus movimientos.

El hombre al ver la cara de los niños miró para ella, con complicidad dejando brotar una apena perceptible sonrisa. Después de que la chica le diese su comida, se levantó y dejo todo lo que tenían encima de un banco de piedra que tenían a su izquierda y se marcharon dejando que aquellos críos esa noche pudiesen cenar tranquilamente.

Estaban de nuevo, los dos caminando, con hambre pero contentos, caminaban hacia su vieja casa cuando vieron una puerta que estaba en el medio de la calle. Sólo había una puerta que filtraba una luz blanca. Se pararon no sabiendo que hacer, ni que pensar,... de repente la puerta se abrió y un la luz, como su fuese una corriente de aire, los golpeó tirándolos al suelo...

Cuando abrió los ojos vio un techo de color blanco, giro la cabeza hacia un lado y hacia otro. Ella no estaba con él. Se levantó rápidamente y la vio frente a un espejo totalmente cambiada. Estaba preciosa, su cuerpo era más bonito, más atlético. Se levanto de la cama y cuando se encontró justo detrás de la chica se vio a si mismo, también él había cambiado. Sus brazos, sus piernas, su torso ... además en su espalda dos grandes alas le dotaban de un aspecto mágico, de un aspecto increíble. Ella, que estaba leyendo un pergamino, se giró y viendo la ansiedad y la sorpresa en su cara lo tranquilizó agarrando las manos a la vez que le indicaba que se sentara que tenia algo que contarle

Así lo hicieron, ambos se sentaron y ella empezó a contarle, mientras él escuchaba atentamente. Le dijo que ambos eran los elegidos para cuidar de las de todos aquellos que lo estaban pasando mal en el mundo, en su mundo. llevarían la sonrisa y la tranquilidad a los que no tenían nada, le dirían la verdad de lo que ocurre, quitarían las cargas que soportasen por culpas de otros, enseñarían como hacer cosas que valiesen la pena y les mostrarían lo que no es importante, .... pero también lucharían contra los predicadores de mentiras, contra cualquier tipo de personaje sin moral, contra los gestores de embrollos, contra los avariciosos causantes de miserias, contra los inútiles de arriba y los vagos de abajo,....

Y eso, le dijo ella, eso lo podrán hacer porque son "unos superhéroes"

(Quieres ser un héroe?. Aquí gracias a Os)


Se cuenta en la mitología griega que durante el viaje en barco de Dionisio, hijo de Júpiter, por las islas griegas de Icaria y Naxos, la tripulación, que estaba formada por ladrones y gente de baja calaña y desconociendo que Dionisio era un dios, tramaron secuestrarlo. Así en vez de atracar en el puerto de Naxos, continuaron ruta hacia Asia, donde intentaron venderlo como esclavo.

Cuando se dió cuenta de estas intenciones, Dionisio, con su divino poder, convirtió los remos del barco en serpientes que abordaron el barco llevando el pánico y el miedo a unos tripulantes que despavoridos se lanzaron todos al agua, donde fueron convertidos en delfines, incapaces de hacer daño.

Desde entonces estos animales son el símbolo de la alegría, la agilidad, la bondad,...

Imágenes, vídeos e información sobre los delfines y otros muchos "bichos" los encontré en esta intersante web (www.arkive.org)



"Levántate, corre,...mira como nieva", me dijo ella cuando abrió la ventana de la cocina

Eran las 7:15 de la mañana y había saltado con desgana de entre las calientes mantas para meterme en la ducha. Mire por la ventana y si, que bonito, la nieve caía formando una cortina que iba cubriendo los coches, los arboles, la calle. Lo cierto es que el reflejo de las luces amarillas de las farolas, que aun lucían encendidas, sobre el lienzo blanco que se estaba formando le daba un especial encanto a una fría, y oscura mañana. Me volví a la habitación y me metí en la ducha, desayune y me vestí. Después de despedirme me dirigí al garaje. La verdad es que hacia ya días que no iba tan sobrado para llegar con tiempo al trabajo como ocurría hoy. Entro a las 8:30 y todavía faltaban un par de minutos para las 8:15. Quince minutos era lo que tenia para llegar a la oficina. Normalmente me suele llevar en coche entre 6 y 7 minutos, claro está que si todo va bien.

En el garaje se notaba el frío de la calle. Me subí al coche arrancando este sin mayores problemas. Cuando intento incorporarme a la vía noto un mayor volumen de trafico. Bueno, la gente se lo toma con calma y más si tenemos en cuanto la nieve que sigue cayendo y que deja estampas tan bonitas como la rotonda que tengo al final de mi calle y que esta completamente adornada de un precioso color blanco. Pasar este punto ya supone un obstáculo considerable normalmente puesto que al desconocimiento que tienen la mayoría de los conductores a la hora de circular por una rotonda (lo tengo comprobado la gente no sabe ni circular, ni incorporarse ni abandonar una rotonda) se suma el hecho de que son muchos los que no la saber tomar. Con paciencia dejo que las cosas vayan discurriendo, voy bien de tiempo. En la radio la DGT nos advierte que tengamos cuidado si vamos en nuestros coche particulares (...también podía ir en el del vecino, pero el tío capullo no me lo dejó. Le hacia falta) que la cosa esta "mu achuchá" y que evitemos, si es posible, los traslados por carretera. Estuve a un paso de llamar a mi jefe y decirle "...mira, que esta nevando y hace un frío del carajo, y casi que me quedó en casita, te parece bien... ".

Seguía nevando, cuando la rotonda quedó atrás y los tontos del bote también. A la salida de la ciudad cogí la primera desviación a la derecha antes de enganchar con la antigua nacional que comunica con el polígono donde trabajo. La verdad que este tramo estaba un poco jodido pues tiene una leve pendiente, y estaba un poco resbaladiza, y resultaba hoy especialmente estrecha por la nieve acumulada en ambos arcenes. Ademas, esta y la oscuridad condicionaba bastante la visión que tenia de la carretera por lo que el atajo que suelo tomar para incorporarme a la carretera nacional lo desestime y continúe hacia el pueblo que esta situado un poco más arriba. Desde ese lugar existe un desvío, que también me permite llegar a la carretera. El principal inconveniente que presenta es el elevado desnivel, en el cual no pensé, y que hizo que cuando vi como el coche que llevaba delante, un taxi, perdió el control y comenzó a derrapar me obligara a mi a pisar el freno por lo que pasamos a ser dos los bailarines que probábamos nuestra pericia sobre el hielo. Sin perder la calma, mientras seguía cayendo la omnipresente nieve, logre detener el coche sin pegar contra nada y arrancando en primera logre alcanzar la dichosa carretera nacional. Tan pronto hice caso a la señal de Stop me encontré con una caravana de de coches. 

Mire el reloj y este marcaba las 8:35. "Vaya hoy no voy a llega a la hora, bueno, que le vamos hacer". 

Logre incorporarme a la cola y comencé una lentísima procesión. La puta nieve seguía a cayendo y en la radio el tipo de la DGT no paraba de advertir de la situación del trafico y de la carretera. Joder, si ya lo estaba viendo. Hasta la entrada a la vía de servicio que me lleva la empresa había unos 800 metros aproximadamente. Diez minutos fue el tiempo que emplee en cubrirlo. Esa entrada tiene una rotonda, otra, que previamente presenta una rampa de unos 100 metros que estaba completamente helada y que hizo que tres coches parasen unos contra otros formando un tapón que me impedía seguir avanzando. Lo curioso es que yo estaba en mitad de la pendiente, o sea, no me podía mover ni hacia delante ni hacia atrás. Tardó unos cinco minutos la Guardia Civil de trafico en llegar y comenzó a gestionar un poco, no demasiado, el pequeño cotarro en que nos encontrábamos. Pudimos salir marcha atrás, y tomando el otro vial de servicio, el que permitía habitualmente la salida del polígono, poder continuar con el viaje. La nieve seguía cayendo con mas fuerza y lo estaba cubriendo todo de blanco. Para las fotos queda chulo, pero con un coche la gracia que tiene la pierde toda la jodida.

Ultima rotonda. Antes de llegar a mi empresa existe una rotonda situada en el centro del polígono y en la que desembocan unos 6 viales, 3 de ellos, a parte de tener el piso completamente congelado, presentan una suave pendiente. En el principal de ellos había una pequeña fiesta montada. Tres furgonetas y 4 turismos habían pegado unos contra otros, ah, también participaba de la fiesta una farola que estaba a puntito de caer sobre un cierre de un concesionario de coches y una treintena de tipos que miraban y charlaban con las manos en los bolsillos. Viendo que no había demasiadas posibilidades de pasar por es lugar decidí dejar el coche a unos 200 metros y seguir a pie. Así lo hice, aguantando el frío, la puta nieve que no dejaba de caer y haciendo verdaderos equilibrios para no caerme al suelo.

Eran las 9:15 pasadas cuando llegue a la empresa, y fui uno de los primeros.

Que bonita es la nieve, que bonita es la jodida....que bonita 






Un día a la semana tenemos partido. Estamos casi finalizando la primera vuelta de la liga regular y vamos segundos con claras opciones de lograr alcanzar la primera posición. Hoy era uno de esos días en que teníamos partido, el partido de futbol. Era a las 8:00 de la tarde. Corriendo llegué al pabellón donde la mayoria del equipo estaba ya cambiado y calentando en la cancha. No lo dije antes pero jugamos en una cancha porque somos un equipo de "futbito", vale. Lo que iba diciendo, estaban calentando así que yo era el último en llegar, el último en cambiarme y, por tanto, el primero en sentarme en el banquillo. No pasaba nada, todos somos compañeros, todos formamos parte de un mismo equipo y todos somos importantes. 

El caso es que aunque la clasificación indicaba que nuestro rival era claramente inferior hay que considerar que hoy en día cualquier equipo puede darte un susto así que el mister gritaba desde el banquillo que moviéramos rápido la pelota -"tocamos y nos desmarcamos, tocamos y nos desmarcamos,...que corra el balón, joder...- y en esa estábamos uno pivotando detrás de la defensa quieto para que no notasen mucho que estaba allí, otro corriendo como un loco y dos, los dos de atrás regateandose a si mismos, para despistar y para que quedara claro que técnica, técnica nos sobraba,....bueno, nos sobraba hasta que se perdía el balón y y había que correr y eso....eso es para otro tipo de jugadores pues, como en la vida, hay diferencias y unos son peones y otros arquitectos. 

A los diez minutos comenzó el carrusel de cambios "entra tu a ver si pones algo de orden", decía el mister a uno de mis compañeros que miraba con tensión a la cancha. Y fue entrar y una buena combinación ...de malos entendidos dejó la pelota a los pies del recién salido al campo y.... "Gooooooooool", un gol que inaguró el marcador, fue el primer tanto en en subir a nuestro casillero 

Ese fue el 1-0 y dio paso a más goles y los primeros piques de los contrarios que no acababan de digerir que algunos tenían maneras "zidanistas" de tocar el balón, no entendían los pases de tacón al arbitro que estaba en la banda, ni la elegante manera de aguantar el balón hasta que tenúas a dos contrarios encima y pretendías dar el paso del siglo, fallando "10 de cada 5 veces". Incluso se enfadaban por que uno gritase y se revolviese en el suelo con cara de dolor agarrandose el tobillo cuando, los muy desgraciados, te empujaban por la espalda,..."joder vaya tropa". 

Bueno el caso es que el partido se desarrolló por estos derroteros, es decir jugando al ..17 toque, con desmarques incomprensibles, digo yo, porque era más bien raro que te pasasen un puto balón, con esprintes de 3 metros, ...aún así marcamos el 2-0, el 3-0 y, el definitivo 4-0 final que hacía justicia a los méritos del equipo 

Exahustos y contentos nos fuimos al vestuario por haber defendido con honor la camiseta de nuestro equipo, el equipo en el que desde pequeñito siempre quise jugar...y que ahora con los años nos da la oportunidad de mostrar al mundo entero nuestro talento en el "futbito"






Hoy decidimos comenzar con las compras de Navidad, a pesar de ser el día de la Constitución. Por ello, y después de que Carlota durmiese su siesta y tomase su merienda (se me iban los ojos al puré de frutas, mmmmm) nos fuimos al centro comercial, que ese si estaba abierto y dispuesto en atendernos. Allí, sin exagerar debíamos estar medio mundo por lo que el panorama ya pintaba bien de principio.

Nos dirigimos a la tienda de juguetes, dejando antes un cd en una tienda de fotografía para que me revelasen 14 fotos "de ná". La atareada chica que me atendió me dijo que pasase hora y media después que las tendría listas. Bien, el guión seguía el curso que a mi más me gustaba. El caso es que en la juguetería, pues era una juguetería aunque pareciese mas bien un circuito de carritos de niño moviendose por entre las estanterías buscando "chicanes" donde poder adelantar o poder alcanzar la "muñeca mandarina que baila y te llama a gritos por que sea ha meado". El caso es que comenzamos a establecer nuestra particular "teoría de relaciones", es decir, "...tu crees que este cacharro con música interactivo le gustara al niño...., pero mujer si aquí pone que es para mayores de 3 años y el niño tiene 9 meses,..... a vale y si llevamos este mono que ríe mientras chupa el plátano?.....bah, pues no se, como que no veo yo al mono, quiero decir que no veo yo al niño con el mono,...." 

Así estuvimos cerca de una hora hasta que cumplimos parte de la misión que nos encomendamos,....aun quedan otros objetivos que deberemos atender otro día, y pasamos a nuestra siguiente capitulo de la película: pagar y que nos envuelvan los regalos. Ambas cuestiones solo tuvo como inconvenientes la interminable cola de carritos de críos conducidos de una manera totalmente desordenada por sus pilotos (no digo yo que trafico  deba meterse en este terreno, quizás la imposición de algún tipo de sanción lleve acarreado, aparte de la perdida de algún punto, la perdida de algún gesto de mala educación). Cuando salimos de allí, portando los juguetes mas grandes de la tienda, parecíamos unos beduinos en marcha por el desierto, imaginense: el carrito con la cría, a ambos lados los grandes bolsas que tocaban el suelo, uno tirando del carro con la cazadora sobre el asa de esta por la tremenda calor que había en el centro comercial y el otro con dos bolsas aun mayores que las anteriores que te forzaban a llevar los brazos doblados para evitar que tocase el suelo,.....nada todo de los mas divertido, je,je

Puesto que dejamos el coche en un parking fuera del edificio y puesto que la juguetería estaba en la planta baja no nos quedaba mas narices que utilizar el ascensor,.....ja,ja...Allí frente a las puertas con miradas amenazantes que dejaban entrever que por nada del mundo perderían su privilegiada posición para poder entrar los primeros en ascensor. Sin embargo, a esas horas los ascensores estaban llenos, siempre estaban llenos. Solución, subir por las escaleras automáticas: nosotros, el carrito, las bolsas, las cazadoras,....y mucha más gente

"....cuidado levanta el carro que la niña se cae, deja la bolsa que ya la llevo yo tu atiende a la cría joder, que parece que esta colgada de Naranjo de Bulmes,..."

Llegamos arriba, ya no nos queda nada para llegar al coche.¡¡¡Mierda!!!, las fotos

Pues nada, mientras ella y la niña se quedaban tomando algo en una cafetería yp volvía a bajar a la puta tienda a buscar las fotos. Cuando llego la chiquita me dice que "nanai de la China" que el cd viene vacío y que no hay fotos. Le comento que es imposible que si lo grabe antes de salir de casa. Ella mirando hacia el cd me dice que si que bueno que se ve que esta grabado pero que también se ve que hay ciertas zonas que no lo esta y que puede que este "jodido el puto cd de los cojones". Vale, me doy lo vuelta y me marcho.

Subo unas escalera de caracol infestadas de gente, llego junto a ellas y, después de pagar la consumición, nos largamos, por fin nos largamos. Pero fuera la lluvia nos espera así que tenemos que correr "cargados como burros" hacia el parking que por suerte se encuentra en la acera de enfrente, en un callejón estrecho, húmedo y viejo. Dentro cargamos el coche con todo lo que traemos y salimos no sin antes hacer alguna que otra maniobra de evasión para poder circular y poder salir de ese viejo parking, a todo esto escuchando a uno de los muñecos "cantarines" que iba dentro de una bolsa y que la chica de la tienda olvido desconectar,......"hola don Pepito, hola don José".......

¡Hola!...Esta el la historia de una bonita y agradable tarde de compras por Navidad con la familia


Recuerdo que me levante del sofá y apareci caminando por las paredes de una montaña....

...cuando iba subiendo una voz me preguntaba que íbamos a buscar arriba, que haríamos al llegar a la cima de la montaña, al final del camino....


... cuando llegue al suelo con todo el cuerpo pleno de energia, levante la vista y vi una bicicleta apoyada contra unas piedras. Que suerte la mía pues me serviria de transporte para volver a casa....pero antes deberá pasar por un par de sitios,..7 sitios para ser más concreto.


...y al final llegaba a sitio,....a un lugar increíble


Nadie me podrá negar que como sueño no esta bien,....ahora solo me queda hacerlo realidad ;)


Hace 37 años cogí a mis dos niños y vistiendolos con sus mejores ropas baje en el autobús a la ciudad. No era cómodo el vehículo, y mas aun si consideramos la estrecha y bacheada carretera nacional que unía mi casa con la capital. Después de que el revisor me cobrase el billete y cuidando de que los dos críos estuviesen cómodos hicimos los escasos 15 km, hasta llegar al "Fialato", el lugar donde finalizaba nuestro trayecto. Desde ahí hasta el sitio donde estaba el estudio de Ernesto tuvimos que caminar, recorriendo las estrechas y sucias calles de la zona vieja. Ya en el estudio el viejo fotógrafo preparo a los críos, a los dos y les hizo la fotografía. 
Cuando llego con la niña a casa le dije si quería tomar algo. Bueno si, que hace un bochorno que no es normal para la época del año en que estamos. La mayor de las crías corría de un lado a otro tras una pequeña pelota que encontré en un cajón entre los trapos de la cocina. La otra la tenia en brazos, todavía era muy pequeña. Entonces me acordé de la fotografía en blanco y negro de hacia 37 años y cogiendo mi cámara, a las dos crías y con su ayuda repetimos la idea del fotógrafo viejo, del fotógrafo Ernesto


Llevaba varios días caminando entre abedules y castaños. Era una fría mañana de otoño donde el rocío que lo cubría todo calaba profundamente en la hambruna que lo poseía. Su barba larga, sus roídas ropas y sus desgastadas sandalias, su bastón y un bolsón de cuero donde portaba lo poco que tenía le daban un aspecto fantasmal a esa temprana hora. Caminaba hacia el este cuando después de alcanzar un pequeño promontorio vio a lo lejos el humo que subía lentamente desde las chimeneas de las casas que formaban una aldea situada en un pequeño valle rodeado de unas impresionantes montañas. Todas las casas presentaban un aspecto humilde a excepción de un pequeño campanario que sobresalía de manera protectora entre todas ellas. Siguió caminando hacia las casas agradeciendo a la providencia el haber encontrado ese lugar donde, sin duda, alguno de sus habitantes le podría ofrecer un poco de pan y un poco de vino. Los perros, en silencio, lo miraban mientras caminaba entre las casas, desconfiados, expectantes. Llamo a la puerta de la primera de las viviendas. Salio una mujer joven que portaba en brazos a un crío de meses mientras al fondo, al lado del fuego se veía a tres niños mas, con sus sucias caras y sus cabellos alborotados. “Buenos días, señora -dijo el viajero- llevo varios días caminando por estas tierras y me encuentro un poco débil por lo que le pido, por favor, un trozo de pan que alivie mi hambre”. La mujer mirándolo a los ojos, impasible le contestó que lo lamentaba pero tenia muchas bocas que alimentar y poco pan y que pidiese en otra puerta. Dando las gracias a la joven madre se despidió y se alejo de esta primera casa oyendo como se cerraba la puerta a sus espaldas. A unos pocos pasos de esta primera había otra casa y otra puerta. Llamo varias veces con el bastón no recibiendo mas repuesta que una indiferencia total. En la siguiente los malos modos y las malas palabras fueron todo lo que consiguió de su brusco habitante,....igual que esta fueron todas y cada una de las respuestas que obtuvo de las gentes del pueblo Apesadumbrado y hambriento decidió continuar con su camino. Portando en su corazón un triste rencor por la poca generosidad y la falta de piedad por parte de todos aquellos que desde las sombras de sus casas miraban hacia el extraño como se arrastraba por la pedregosa calle que cruzaba el pueblo mientras mantenía la cabeza gacha A la salida de la aldea, sobre una suave elevación estaba una casa de piedra con una mula atada a su entrada y un perro dormitando entre un montón de hierba seca. Una mujer cargaba las alforjas del animal con piezas de pan. Esta cuando vio pasar al vagabundo le pregunto si buscaba algo. "Un poco de generosidad me gustaría encontrar, pero con un trozo de pan ya me daría por satisfecho", contesto levantando la mirada. La mujer sin entender lo que decia, lo cogio de la mano y lo invito a entrar en la vivienda. Dentro había otra mujer, ambas eran hermanas, y estaba cociendo pan . La primera de ellas cogiendo un poco de masa lo metió en el horno y le ofreció un poco de vino rogándole que esperase un poco mientras se cocía el pan. Al poco la pieza creció tanto dentro del horno que le fue imposible a las dos mujeres poder sacarlo fuera por lo que tuvieron deshacer el pan recién hecho en trozos mientras le pedían disculpas por este contratiempo. El hombre, con una sonrisa, les dijo que era igual y que agradecía infinitamente su amabilidad. Tan pronto sació su hambre, se levantó y se dirigió hacia la puerta diciéndoles a las mujeres que por ningún motivo saliesen de casa, que se mantuvieran en ella durante las horas que le restaban a ese día. Bajó la colina hacia el pueblo y se dirigió a la plaza donde sus gentes se pararon a mirarlo mientras cuchicheaban entre ellos desconfiados. Tan pronto alcanzó el centro de la misma, se detuvo e irguiendo su bastón al cielo lo clavo en el suelo con gran decisión mientras gritaba a todos: “Aquí clavo mi bastón, aquí brote un gargallón” 

El sol calentaba de manera inmisericorde, era sin duda un verano abrasador y los dos mercaderes sudaban mientras arrastraban sus monturas cargadas de mercaderías. Se dirigían al pueblo que se encontraba en las montañas y en donde esperaban realizar algunas ventas que compensasen tanto esfuerzo, tanto calor. Tan pronto alcanzaron la loma desde donde se ve el pueblo la sorpresa se reflejo en sus caras pues delante de ellos, allí donde antes había casas y gente había un gran lago que reflejaba el azul del cielo y donde destacaba una humilde casa de piedra en una pequeña isla situada en su mismo centro.


El pasado domingo llegue a Puebla de Sanabria por la mañana temprano. Me detuve algunos minutos para desayunar y leer el periódico. Poco después me monte en mi coche y me dirigí hacia la localidad de El Puente, punto de partida de un día por la zona cuyo epicentro es el Lago de Sanabria. Siguiendo una carretera local rodeada a ambos lados por una frondosa arboleda me dirigí a la parte norte de la laguna, hacia San Martín de Castañeda. Desde luego este es el sitio ideal para poder disfrutar de una vista completa del lago. Situado a lo largo de la carretera que lleva a la increíble Laguna de los Peces, es el núcleo mas antiguo de todos los que por allí podemos encontrar a parte de poseer un monasterio del siglo XII y de ser la fuente de inspiración de Miguel de Unamuno para escribir su libro "San Manuel, bueno y mártir" cuando allí vivió. Dejando atrás San Martín la carretera se vuelve estrecha y mareante por la cantidad de curvas que presenta, en cambio también es el camino hacia tierras donde las vacas pastan libremente, donde el paisaje es magnifico, la aire se hace sentir y el silencio es sobrecogedor. Al final de la misma está la Laguna de los peces. increíble por su situación y por en entorno que la enmarca. Desde luego que fue lo que mas me gustó del día. Regresando por la misma carretera me dirigí a Vigo, pueblo agrícola (son famosos sus habones) y ganadero con una creciente actividad de recuperación de sus casas con fines turísticos. A este pueblo lo siguieron Ribadelago Nuevo y Ribadelago Viejo (que aún muestra los daños causados por la riada en 1959 que destrozó el pueblo y mató a muchos de sus vecinos), Pedrazales con sus típicas construcciones sanabresas, Trefacio (quizás el mas bonito de todos los pueblos que vi), Galende,... Desde luego la zona merece la pena visitarla, sobre todo en primavera y otoño, caminar por sus sendas y sus rutas y ... pararse a tomar un café en cualquier cafetería pues os prometo que os darán una agradable conversación o incluso podréis oír alguna historia ...como la del vagabundo, su bastón y el "gargallón"


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