En mi oficina tenemos un bandejero, uno de esos que se forman poniendo una bandeja de plastico encima de otra hasta donde la gravedad lo permite. Este es quizás el elemento que resulta más curioso de toda la oficina por como atrae la atencion y el interes de más de uno de los que habitualmente deambula por sus cercanías. 

Es el sitio preferido de algunos para dejar sus papeles y anotaciones, algunas perfectamente válidas y otras cuyo mejor destino seria la papelera vecina. Existen otros personajes, cuyo sentido del orden merece una portada de cualquier revista científica y que cuando no encuentran algo que no han perdido pues allí van a ver si estuviese, como si fuese lo más normal. También asume este objeto el papel de depositario de ordenes, como su fuese una consigna o boletín oficial, desde el mismo momento que cualquier circular interna que pretende gestionar el buen funcionamiento del personal, de la empresa, esta allí como su fuese un tablón da anuncios: "Esto no se hace de esta forma, se hace de esta, o es que no lees las circulares, pues las tienes en el bandejero, que no os enteráis de nada, coño".

También funciona este increíble bandejero como una especie de yacimiento arqueológico. A medida que se va eliminando capas uno puede encontrar restos de otros tiempos, de otras civilizaciones: direcciones con antiguas calles de generales franquistas, representaciones pictóricas basadas en tapar los agujeros de las "os" o de las "as", importantes propuestas y presupuestos nunca presentados, trozos de anuncios de la prensa, alguna servilleta de algún bar ya cerrado por la coyuntura económica del momento o porque tenia malos humos,...

Mi bandejero es realmente  importante, y lo es  porque en él la gente encuentra el apoyo moral que necesita para afrontar los duros días que estamos viviendo. Es el punto donde creen encontrar las respuestas a sus dudas, la fuente del conocimiento de donde saldrán nombres y lugares, fechas y proyectos, es el deposito de sus miedos y el lugar donde guardar sus esperanzas,...

Pues nada, reconocer el valor y la importancia del mi bandejero, lugar de encuentro de opiniones, de proyectos, de ideas, de documentación, ... lugar donde los grandes personajes depositan su saber y su liderazgo. 



Hace un par de días asistí a un par de reuniones que me vinieron a confirmar algunos de los supuestos que me tengo planteado: la gente no sabe escuchar, la mayoría solamente tiene oídos para lo que le sale de su boca, y esto en un altísimo porcentaje no tiene el más mínimo sentido desde un punto de vista de la lógica, de la educación y del conocimiento. Se pierde muchísimo tiempo hablando de vaguedades, que no es tan criticable, como cuando alguno saca el pedestal se sube encima y se autoenviste como referente ideológico de cualquier cosa. Digo de esto pues me tengo encontrado con gente que habla de cosas, de personas, de la vida,...de oídas, o por que siempre fue así o porque es así como él piensas o se comporta, o por no saber tener la boca cerrada

Después de haber asistido, lamentablemente, o esas dos reuniones lo primero que se me paso por la cabeza es que cada vez que se junta mas de seis o siete personas (no es necesario este mínimo) a tratar un tema aparece el "rebaño de borregos" y toma posesión del medio del pastizal. De repente surgen entendidos que son capaces de iniciar su conversación admitiendo que no tienen ni idea de lo que se esta tratando para a continuación dar su opinión no una vez, sin veinte o treinta. Esas coinciden siempre cuando alguna otra persona tiene la voz, y siempre en voz alta. Me sorprende mucho la manera como llevan a temas personales cuestiones que no lo son y para ello no tienen el mas mínima vergüenza en sacar a relucir cuestiones de la intimidad propia o de la vida del otro tertuliano, me jode mucho además cuando no se respetan los tiempos, supongo que este tiene algo que ver con la educación y con "haber leído alguna vez aunque sea el periódico a la hora de tomar el café",  y cuando se pierde la capacidad de ver lo que se  tiene delante o  se es tan estúpido de mostrar todas las cartas,.. vaya de ser un imbécil.

Si a  todo esto  le juntamos el hecho de utilizar la mentira, el menosprecio, la ignorancia y el mal gusto...pues maldita la hora en que deje de "bajar la basura" para asistir a tan magníficos encuentros de cerebros

Es increíble como existe gente que pierde la capacidad de ver las cosas como son, digo esto porque en ambas reuniones se planteaban un par de cuestiones para elegir, así de simple. En una todavía era mas sencillo, no hablo de trascendencia, pues únicamente habían que escuchar una determinada alternativa que se podía plantear en un ámbito profesional y nada más. La decisión no tenia que ser instantánea, hay plazo para pensar, para discutirla y para decidir. Pues no, los "borregos" de turno (existen otros que no lo son también es verdad) no son capaces de esperar al final. Estos son tan listos que se lanzan a criticar en base a "su atrevida ignorancia", y encima se permiten menospreciar, insultar, ningunear a otros que no opinan como ellos o que simplemente le piden silencio,...joder

En todo esto únicamente me refiero a una cuestión estética, es decir, a saber cuando hay que escuchar y cuando hay que hablar, cuando hay que pensar. No entro en temas de la legitimidad del que habla o del que escucha, de hecho y visto lo visto, la ineptitud y la estupidez iba al 50%, me refiero a la falta de pudor, de rigor y de educación.

Bueno, lo cabreos como todo en esta vida también se pasan, y espero que cuando vea algunos de esos borregos no le diga en sus narices que hay que repartir un poco la estupidez que tanta de golpe y en público  resulta un poco de mal gusto


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