El País, 24 de octubre de 2010

Pentágono ha desplegado un equipo de 120 personas para frenar sus filtraciones. Suecia, el país al que acudió a refugiarse, le ha negado el permiso de residencia. El hombre que destapa los documentos silenciados, el enemigo de las verdades oficiales, volvió a asestar ayer un nuevo golpe. Se llama Julian Assange. Tiene 39 años. Nos concedió una cita secreta en Londres
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Julian Assange vive en un universo de secretos. Secretos eran los 400.000 documentos sobre la guerra de Irak que liberó ayer. Secretos son los 30 envíos que cada día recibe el portal que dirige, inagotable fuente de denuncia a escala planetaria. Secretas procuran ser sus comunicaciones, sus entradas y salidas. Su organización también vive envuelta en el más absoluto de los secretos.

Secreta por tanto tenía que ser la cita con el hombre que se ha convertido en serio enemigo del todopoderoso Pentágono. El hombre que fundó en diciembre de 2006 un sitio web también es la pesadilla de grandes bancos, multinacionales y gobiernos. Ciento veinte personas, pertenecientes al llamado gabinete de crisis Wikileaks, trabajan en los alrededores del Pentágono para contrarrestar los efectos de las filtraciones del combativo portal.

Pregunta. Leí un titular que ponía en su boca la frase: "Soy un periodista activista". ¿Lo es?

Respuesta. Yo soy un editor. Y como editor, también dirijo, y soy portavoz de mi, nuestra, publicación. He estado involucrado en periodismo desde que tenía 25 años, cuando cofirmé el libro Underground, y actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista.

P. ¿Por qué?

R. Por los abusos del periodismo.

P. ¿A qué abusos se refiere?

R. El mayor abuso es la guerra contada por los periodistas. Periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales.

Assange y los suyos publicaron ayer la que es considerada la mayor filtración de documentos secretos en la historia del Ejército de EEUU, los papeles de Irak. En abril liberaron los papeles de Afganistán, 77.000 documentos desclasificados que destapaban la muerte de cerca de 20.000 afganos. Denunciaron ejecuciones extrajudiciales en Kenia y se llevaron por ello un premio de Amnistía Internacional. También pusieron en jaque al mayor banco islandés, The New Kaupthing, destapando un documento oficial que evidenciaba la irresponsable gestión de sus administradores, que meses después sufrieron penas de cárcel. Y sacaron a la luz manuales secretos de la Iglesia de la cienciología.

Secretos. También está llena de secretos la investigación de la que está siendo objeto Assange. Dos chicas le denunciaron en una misma semana de finales de agosto por acoso sexual en Suecia. El lunes se conocía que el país escandinavo, al que había acudido a protegerse dado su régimen garantista para la prensa, le ha denegado el permiso de residencia. Assange nos dice que está pensando instalarse en algún sitio de Sudamérica.

Cita amarrada, hora concreta, lugar secreto. El lunes, en Londres, a las 12.00. Así de escueta es la información del mensaje que nos entra en el móvil y que anuncia que por fin podremos hablar con el hombre que ha estado y está en el ojo del huracán informativo.

El verano de Assange ha sido fino. Esta entrevista fue solicitada por primera vez el 19 de julio pasado. El propio Assange respondía tres días más tarde, el 22, emoticono incluido: "Sorry. no time for a few weeks" (lo siento, sin tiempo por unas cuantas semanas); emoticono de pena.

La noche previa al encuentro recibimos un mensaje con la dirección de un restaurante al norte de Londres. Allí nos recibe a las 12.00 en punto la persona que le lleva las relaciones con la prensa. Nos conduce a un callejón y nos sube a unas oficinas. Un retrato de Nelson Mandela preside esta sala con largas mesas rectangulares de trabajo y paredes en tonos verde claro.

Julian Assange no está. No ha llegado. Se le espera. Preguntamos si hay algún otro miembro de la organización con el que podamos hablar. Al poco, por la puerta entra un hombre alto y fornido, chaqueta y pantalón negros, jersey gris de cuello alto, ojos azules, pelo canoso. Es Kristinn Hrafnson, periodista islandés que trabajó durante 20 años en la televisión estatal y que se ha enrolado en el pelotón de Assange: "Tenía ganas de trabajar en historias que crean grandes olas en el mundo", explica. Hrafnson participó durante cinco meses en la elaboración de Collateral Murder -Asesinato colateral-, el vídeo que dio la vuelta al mundo y que generó 3.000 titulares de prensa en 48 horas. Fue visto por más de cuatro millones de internautas en las 72 horas posteriores a su publicación en YouTube.

Seguramente recuerden ustedes las escalofriantes imágenes. Dieron la vuelta al mundo a principios de abril. Un helicóptero Apache del Ejército de Estados Unidos sobrevuela un suburbio de Bagdad. Se ve a varias personas andando por la calle, una de ellas, fotógrafo de Reuters, lleva una cámara al hombro. Los militares piensan que es un arma de fuego. Desde el Apache se dispara a todos los que por allí pasan en ese momento. La secuencia es espeluznante. "Keep shooting -sigue disparando-". Ráfaga. "Keep shooting". Ráfaga. "Keep shooting".

Personas que caen fulminadas al suelo. Otras que huyen de los disparos. Dos hombres que intentan auxiliar al fotógrafo herido. El Apache dispara contra ellos. Y contra la furgoneta, en cuyo interior hay dos niños.

Balance: doce personas fulminadas. La frialdad de la guerra expuesta. Las risas del soldado que acaba de disparar. La grosera conversación entre los soldados. El insulto a los que yacen muertos. "Bastards". Y en el suelo, las víctimas del tiro al bulto, eso que en estos tiempos modernos se ha dado en llamar "daños colaterales".

Llega Assange. El pelo aplastado y pegado a la cabeza; el casco de la moto bajo el brazo. Entra en la sala y Hrafnson le comenta algo. Se disculpan y se retiran a una sala contigua, asuntos urgentes, asuntos secretos. "Disculpe, esto siempre es así", dice cariacontecido el solícito hombre de prensa.

Assange se sienta por fin frente a la grabadora. Es un hombre muy alto, fuerte, magnético. Su antaño pelo largo totalmente blanco, que este verano dio paso al pelo corto castaño claro, es ahora una mezcla de esas dos fases. A sus 39 años, desprende un carisma indiscutible. Dos personas que han trabajado con él y que no quieren identificarse le describen como un hombre extremadamente inteligente. ¿Más calificativos?: Valiente; trabajador; divertido. El último héroe del periodismo combativo elige sentarse en la mesa que le permite tener el retrato de Mandela detrás de él: "Es importante tener bien guardadas las espaldas", bromea.


P. Su actividad en Wikileaks le está granjeando una creciente colección de enemigos. ¿Cuál es en estos momentos su peor enemigo?

R. En términos de recursos dedicados a seguir nuestros pasos, el Ejército de Estados Unidos. Dicho lo cual, tenemos buenos amigos allí, hay gente buena. Y también mala. Hay un equipo, supuestamente, de 120 personas en el llamado Wikileaks warroom -equipo de crisis/de combate- dedicado 24 horas al día a ocuparse de nosotros. Están dirigidos por un señor nombrado por Gates -secretario de Defensa norteamericano-. Son, predominantemente, miembros de la agencia de inteligencia militar y del FBI.

P. ¿Qué otros enemigos tiene?

R. Bancos. La mayor parte de los ataques legales que hemos recibido son de bancos. También los ha habido procedentes de China poco después de liberar material crítico sobre determinadas actividades del Gobierno. También hemos recibido ataques de cultos, de sectas abusivas, como la Iglesia de la cienciología, los mormones...

P. Esos enemigos que tiene ¿hacen que tema usted por su vida?

R. Alguna gente, como Daniel Ellsberg -el hombre que desveló en 1971 los papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam-, ha sostenido que mi vida está en peligro.

P. ¿Y usted qué cree?

R. Creo que hay un pequeño, pero no insignificante riesgo, sí. Lo que hay es un peligro significativo de procesamiento y de detención. Están intentando crear un caso de espionaje contra mí y otros miembros de la organización, y contra gente que ha tenido relación con nosotros en Estados Unidos.

El analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos Bradley Manning fue detenido por la filtración del vídeo de la matanza de Bagdad. "El FBI ha visitado a gente en Boston y otras ciudades americanas conectadas con Bradley Manning o nosotros", explica Assange. "Según mis fuentes, el fiscal general del Estado australiano aprobó permisos para interceptar las comunicaciones de nuestra gente en Australia. El Gobierno de Suecia ha sido presionado a nivel de inteligencia por Estados Unidos, según dicen mis fuentes en inteligencia. El Gobierno de Islandia también ha sido presionado por Estados Unidos, según mis fuentes en Islandia y en el Senado norteamericano; y al embajador de Islandia llegaron a preguntarle si ya se habían dado pasos para asegurarse de que Islandia no se convierta en un refugio para Julian Assange".

Assange habla de él en tercera persona. Es un hombre que mide las palabras como nadie. No dice nada sin habérselo pensado cuatro veces. Habla despacio, con continuas pausas que invitan al entrevistador a colar una pregunta que él nunca responde porque sigue con su largamente articulada respuesta. Assange, no habla: dicta. Le gusta tener el control.

El adalid del periodismo combativo continúa relatando la persecución de la que ha sido objeto la organización que, con pulso firme, dirige. Un miembro de Wikileaks sufrió una emboscada en un parking de Luxemburgo en 2008. Dos abogados defensores de los derechos humanos que trabajaron con Wikileaks en Kenia fueron asesinados en marzo de 2009.

Y desde el Pentágono no se andan con chiquitas. El pasado 3 de agosto, el portavoz de Defensa estadounidense, Geoff Morrell, comparecía brevemente ante los medios. Solicitaba a Wikileaks que devolviera los documentos filtrados. "Si hacer lo correcto no es suficiente para ellos, entonces miraremos qué alternativas tenemos para obligarles a hacer lo correcto", anunció Morell.

"Fue extremadamente desagradable", dice Assange, "una manera extremadamente extraña de pronunciarse. Hemos llegado a la conclusión de que esa rueda de prensa fue diseñada para preparar posteriores ataques legales".

Assange sabe cultivar los silencios. Habla mirando al horizonte, sus ojos se mueven de izquierda a derecha y de derecha a izquierda mientras busca la palabra precisa. Su voz grave, levemente quebrada, y su querencia por el susurro, más propio de la confidencia que de la entrevista, confiere aún mayor intensidad a sus palabras. Habla tan bajo que conduce al interlocutor a un compromiso de escucha insoslayable. O aguzas el oído, o no te enteras.

Cuenta que la organización ha recibido cien "ataques legales". Dos de cada cinco demandas/querellas acabaron en juicio. Asegura que salieron victoriosos en todos los casos. También destaca los ataques que le han dirigido los medios de comunicación. Se queja de que los medios replican las mentiras que otros deslizan y se retroalimentan ad infinítum manchando su biografía. "Ha habido 15 ataques contra nosotros completamente fabricados de arriba abajo", asevera, "vendidos como filtraciones de gente de dentro de la organización. Se ha llegado a decir que llevo una vida de lujo en Sudáfrica. Nunca he estado en Sudáfrica".

P. ¿Piensa usted que las acusaciones que contra usted pesan en Suecia por acoso sexual están conectadas con todo esto?

R. No lo sabemos. Prefiero hablar de esto en otro momento, no puedo hablar en mi nombre y en nombre de la organización al mismo tiempo.

Assange es un hombre acosado. Tiene que protegerse. El pasado 27 de septiembre su equipaje fue requisado cuando abandonaba Estocolmo. La hipótesis de que alguien esté intentando vigilar sus pasos o interferir en sus comunicaciones no resulta descabellada. Todas las comunicaciones que realiza por teléfono o mail están encriptadas, es un excelente criptógrafo, tiene un pasado de hacker. Los protocolos de seguridad que debe seguir son estrictos. En algunos lugares, confiesa, debe moverse con guardaespaldas.

Nunca se sabe dónde está, dónde dormirá esta noche, o en qué anda. Su vida nada en los secretos. Se mueve rápido y procura no dejar rastro.

La existencia un tanto nómada no es algo que le resulte ajeno. "Nuestra familia producía teatro profesional y televisión y como resultado, íbamos de gira por el país muy a menudo", recuerda. Assange nació en 1971 en Townsville, ciudad de la costa noroeste australiana. Cuando tenía ocho años, sus padres se separaron. La madre inició una relación con un músico con el que tuvo otro hijo. "Durante una parte de mi adolescencia tuve que lidiar con este hombre del que se sospechaba estaba conectado con el culto de Anne Hamilton-Byrne", cuenta. Una secta en la que algunos miembros convencían a las madres para que ofrecieran a sus hijos recién nacidos a la líder del movimiento. Niños que se convertían en hijos adoptivos de la suma sacerdotisa, que ordenaba teñirles a todos el pelo de rubio y a los que se suministraban todo tipo de drogas, incluidas ceremonias de iniciación al LSD cuando apenas eran adolescentes.

Llegó un momento en que no quedó otra salida que huir. Huir de las garras de aquel hombre. Assange, su hermanastro y su madre estuvieron tres meses cambiando constantemente de domicilio. Vivir a la fuga.

Secretos y fugas. Dos conceptos que gobiernan la vida de Julian Assange. Leaks significa fuga. Y también fuga de información, filtración.

Por aquellos años difíciles nació su fascinación por los ordenadores. Su pericia, sus dotes como programador, le convirtieron en un notable hacker. Su nombre de guerra: Mendax. Allí comenzó su lucha: la información está para ser compartida.

Como hacker, llegó a penetrar en los sistemas de la compañía telefónica canadiense Nortel, motivo por el cual llegó a ser encausado. El juez acabó sentenciando que detrás de su intentona se escondía el simple placer de ser capaz de penetrar en sistemas ajenos. Tuvo que pagar una pequeña multa. "Yo fui un activista", asume. "La investigación de la que fui objeto se acabó cuando yo tenía 20 años; aunque el proceso durara seis años más, hasta 1997. Ahora hay muchos intentos de llamarme hacker, basados en mis actividades como hacker de hace veinte años, para devaluar mi trabajo como periodista. Con ello se pretende además despojarme de las protecciones legales de cualquier periodista; van contra mí personalmente, y contra esta organización. No obstante, es cierto que he sido un activista de la información libre durante mucho tiempo. Esos intereses de adolescente, aunque relativamente poco sofisticados, reflejan la consistencia de mi carácter".

La información libre. Los secretos destapados. La transparencia. Toda la información secreta debe estar a disposición del ciudadano. Varios medios, entre ellos, The New Yorker, le han acusado de venerar la transparencia en todas partes menos en el seno de su organización.

El presupuesto actual de Wikileaks es de un millón de dólares anuales (en torno a 712.000 euros). Desde enero, cuentan con un sistema de donaciones anónimas de modo que no están influidos por los intereses de quienes donan, explica Assange. Durante los cuatro primeros años, el portal se nutrió de las aportaciones de Assange y algunos más. El número total de donantes actual es de 10.000 personas. Ninguna donación sobrepasa los 20.000 euros.

Assange asegura durante la entrevista que ya son 12 personas fijas y que pronto serán 20. El número de colaboradores asciende a 800. Seguidores en Twitter: 150.000.

El portal de Wikileaks se reabrió el viernes tras una larga temporada cerrado. En la página alegaban motivos de mantenimiento para justificar el cierre. Assange explica que se debió a la gran reorganización en la que están inmersos. Un periodista que ha trabajado estrechamente con él sostiene que el portal ha estado cerrado por la rebelión interna que ha sufrido la organización en los últimos meses. Manifiesta que los métodos autoritarios de Assange han disuadido a varios integrantes del equipo. Que algunos de los técnicos han llegado a boicotear internamente la Red para evitar que Assange lo controle todo. Hrafnson, el portavoz islandés, niega cualquier atisbo de rebelión interna.

Otro periodista de una cabecera internacional, que también prefiere ocultar su identidad, dice que, efectivamente, Assange es un tanto autoritario. Pero sostiene que en una organización como Wikileaks, sometida a tanta presión, es normal que haya debate y tensión. Y es lógico, por tanto, que haya un momento en que alguien tenga que tomar una decisión que no guste a todo el mundo. "Hay unos que son más partidarios de la acción que otros", describe.

P. Daniel Domscheit-Berg, su ex portavoz en Alemania, que ha abandonado la organización, dijo a Der Spiegel que usted actuó con él como fiscal, juez y verdugo. Sostiene que usted no tolera las críticas.

R. Daniel Domscheit-Berg fue suspendido de esta organización por un número de razones serias. Como muchas personas que son suspendidas, elige criticar las decisiones del que les emplea. Creemos que la confianza, la confidencia y actuar con integridad son componentes esenciales de nuestro trabajo. Por ese motivo decidí no criticar a Domscheit-Berg, a pesar de que sus declaraciones no nos han ayudado nada en estos momentos de dificultades.

Daniel Domscheit-Berg coge el teléfono en Berlín. Al oír lo que Assange ha dicho sobre su salida a este periódico, se revuelve, indignado. "En primer lugar, yo no soy su empleado. En esta organización no se paga a nadie. En mi caso, además, yo puse dinero en el proyecto", exclama, notablemente irritado.

El ex portavoz se declara estupefacto por su despido, que se produjo en septiembre. Asegura que al menos cinco personas han abandonado Wikileaks por estar en desacuerdo con los modos de Assange. "La gente no quiere que un dictador esté al frente de una organización tan poderosa, que maneje una información tan sensible. Julian se está comportando como un dictador y yo no trabajo para dictadores, yo lucho contra los dictadores".

El activista alemán, de 32 años, afirma que sus palabras no son fruto de una "vendetta personal". Y señala que Wikileaks ha ido perdiendo algunas de sus señas de identidad. "Yo no sé si el Pentágono estará o no en estos momentos detrás de Julian. Pero el hecho de que pueda estarlo demuestra que se ha cometido el mayor de los errores: Wikileaks nació como una organización en la que estaba involucrada mucha gente de modo que nunca pudieran ir a por una sola persona. La gente debería ser intercambiable, lo importante es el proyecto, es un movimiento. ¿Qué es Wikileaks ahora, una organización o el show de Julian Assange?".

El controvertido fundador de Wikileaks no deja indiferente a nadie. Fascina a unos, irrita a otros. Para unos es el último héroe del periodismo, un hombre que desafía la lógica de un mundo cínico en busca de la máxima transparencia. Para otros, un idealista naif que cree que todo se puede contar, cuando hay cosas que el sentido común indica es mejor no publicar. Por ejemplo, aquellas que pongan en peligro la vida de las personas. De eso le acusan desde varios frentes. De haber revelado la identidad de informantes afganos que ahora son blanco fácil para los talibanes.

P. Su decisión de publicar los nombres de informantes afganos al hacer públicos los papeles de Afganistán levantó polvareda. Bill Keller, director de The New York Times, dijo: "Su decisión de hacer públicos los datos tuvieron consecuencias potenciales que, creo, cualquiera, sea cual sea su visión de la guerra, encontraría lamentables". ¿Considera que cometió algún error, que puso en peligro alguna vida?

R. Al publicar 76.000 de 90.000 documentos clasificados, hay muchas cosas de las que hablar. Esos documentos revelaron la hora, fecha, lugar y circunstancias de la muerte de cerca de 20.000 personas. Y punto. En los dos meses desde que el material fue publicado, hasta donde se puede determinar hoy, ningún civil afgano ha sido dañado por la publicación de los papeles. Eso no quita para que estos sean temas muy serios e interesantes, y por ese motivo retiramos uno de cada cinco documentos. El hecho de que Bill Keller tenga necesidad de dedicar su tiempo a hablar de este tema, que no está asociado a la muerte de nadie, comparado con los temas que han llevado a la muerte de cerca de 20.000 personas, y la muerte de cientos en los últimos dos meses, es un reflejo de la dificultad que tiene The New York Times para criticar al Ejército en Estados Unidos.

P. Alan Rusbridger, director de The Guardian, nos decía hace unos días con ironía que los medios tradicionales han abandonado el periodismo de investigación porque es caro y no muy sexy. ¿Está de acuerdo?

R. Sí, lo han abandonado casi por completo, es cierto. El peaje que pagas es caro: te crea enemigos, genera gastos en prevenir ataques judiciales, y se producen ofensivas contra los intereses de los editores. Yo creo que los lectores sí demandan periodismo de investigación, pero el coste por palabra en relación con otras formas de periodismo es alto, especialmente, el periodismo subvencionado por intereses especiales.

P. ¿Pero cree que la mayor parte de los grandes medios de comunicación occidentales están subvencionados por intereses especiales?

R. Eso no es exactamente lo que yo quería decir. Ese también es un factor. Yo me refería a los miles de millones de dólares que el Ejército de EE UU gasta al año en su comunicación de asuntos oficiales para producir contenido tutelado como vídeos, fotos y notas de prensa que al final son historias gratis para que los periodistas les pongan la firma. Y similares contenidos tutelados producidos por empresas y Gobiernos. En ese sentido, los periódicos y las televisiones se convierten en seleccionadores de contenidos tutelados.

P. ¿Cree usted que esto va a cambiar? ¿Cree que la revolución digital e iniciativas como Wikileaks traerán periodismo independiente?

R. Podemos ir en las dos direcciones. Puede que lleguemos a un sistema en que haya una mayor fiscalización y acuerdos internacionales para suprimir la libertad de prensa o puede que vayamos a un nuevo estándar en que la gente espere y demande material que exponga más a los poderes; y un entorno comercial en que este tipo de exposición sea rentable; y un entorno legal en que esto esté protegido.

P. ¿Es usted optimista al respecto?

R. Estamos en el cruce de caminos entre esos dos futuros. Por eso es tan importante y tan interesante estar involucrado en esto. Con nuestras acciones de ahora determinamos el destino del entorno mediático internacional de los próximos años.

Assange se muestra como un entrevistado rebelde. Resulta muy difícil conseguir colar una pregunta en medio de sus pausados discursos. Eso sí, muchas de las cosas que dice son sustanciosas. Si no, véase su reflexión sobre lo que le ha supuesto su experiencia en Wikileaks:

"Cada persona tiene una trayectoria única en la vida, pero, en los últimos tres años y medio, yo he tenido una experiencia realmente única. He leído más documentos filtrados, posiblemente, que ninguna otra persona en la tierra. De muy distintos temas. Igual hay gente que ha leído muchos, pero tal vez no de tantas y tan distintas organizaciones a lo largo de mundo. He obtenido más filtraciones internas que ninguna otra persona y he dirigido una organización que ha recibido muchos ataques de organizaciones poderosas, de secretos y neuróticos cultos. Antes de estar metido en esto, creí que sabía bastante de cómo funciona el mundo, he hecho cosas significativas e importantes antes que esto. Pero nada me preparó para la realidad con la que me he encontrado. Mi perspectiva ha cambiado mucho".

P. ¿Y qué ha visto?

R. No sé si es posible comunicar lo que he aprendido. Hay dos cosas que me vienen a la mente. La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros, por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. El poder económico permite a oportunistas en cualquier sociedad conectada al sistema financiero global extraer riqueza robada con un comportamiento inmoral para llevarla a destinos lejanos o a oscuros y opacos vehículos financieros difíciles de atrapar. En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder.

P. ¿Cómo...?

R. Y la segunda cosa que he visto, que opera en combinación y en oposición a esta, es que hay un enorme y creciente Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el mundo, principalmente basado en Estados Unidos. Cualquier Estado, si quiere sobrevivir, tiene que inscribirse con uno de los tres proveedores de inteligencia y sistemas armados. Los proveedores son el Imperio occidental, Rusia, antiguo Imperio soviético, y China, que aún no es un imperio, pero empieza a moverse en esa dirección. El Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el Imperio occidental tiene su centro de gravedad en Estados Unidos, pero es una red de tutelaje que existe en todos los países occidentales y conecta a todos los países occidentales. En EE UU, a pesar del colapso financiero, su poder económico ha crecido: su porción de recursos económicos ha crecido entre 250% y 300% desde los noventa. Para dar un ejemplo concreto, y en este caso cito a Dana Priest -dos veces ganadora del Pulitzer-, de The Washington Post, hay 817.000 personas trabajando en labores de seguridad top secret.

P. ¿Y esas estructuras velan fundamentalmente por salvar al capitalismo?

R. Las grandes corporaciones han penetrado tanto ese Estado de seguridad opaco y el sistema político que se están llevando todo el valor añadido por los contribuyentes.

Assange afirma que en Estados Unidos hay ahora una tensión entre el sistema nacional de seguridad paralelo y lo que denomina anarcocapitalismo, es decir, las grandes empresas. Compara el Estado de seguridad paralelo norteamericano con el que construyó Putin para dominar a los oligarcas.

Para terminar, Assange, que no deja títere sin cabeza, reserva su traca final para los complacientes medios de comunicación. "Los medios de comunicación internacionales son un desastre. Estamos en una buena posición para verlo porque nos llega material política e históricamente significativo, lo liberamos, y vemos cuántos medios se hacen eco y con qué rigor. Podemos ver también los esfuerzos para suprimir la información que damos. Mi conclusión es que el entorno de los medios internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno".



Se acaba la entrevista. Assange se levanta y muta. Se convierte en otra persona. Se desprende de un plumazo de toda su intensidad y gravedad. Se vuelve ligero, encantador, sonríe. Rejuvenece. Lo último que dice, una vez apagada la grabadora. "No creas a nadie. No creas a nadie. No creas a nadie. Te estarán mintiendo.


Es difícil explicar muchas veces cuales son las razones por las que todos los días nos ponemos en marcha. Supongo que habrá tantas como tantos somos. Todos los días compruebo como la mayor parte de los condimentos con que aderezamos los platos que nos comemos son los mismos. Pueda que quizás sea que nuestro paladar ya solo admita ciertos sabores, ciertos alimentos. Veo en todos ellos como el pan nuestro de cada día es la necesidad de atender todas aquello de lo que somos responsables. Siempre existe la obligación de pagar por estar donde estamos, de ser lo que somos, de tener lo que tenemos, ...después nuestras responsabilidades derivan hacia otras personas, hacia los tuyos. Benditas obligaciones pues estas si siempre tienen su gran parte de ilusión, de cariño, de felicidad. De inmensa felicidad. Sin embargo existe un elemento que cada vez hecho más en falta a la hora de preparados la comida diaria. La ilusión por lo que uno hace lo que hace, la ilusión que hace que avancemos buscando ser mejores. Esta ilusión, estas ganas y este interés por lo que uno se trae entre manos compruebo que se nos va escapando entre los dedos y muchos no son capaces de cerrarlos, solo miran como lo único que queda son unas manos manchadas y vacías.

Me duele ver como se va descuidando y despreciando el hacer las cosas bien, como se vive, se trabaja y se piensa excusándose en estúpidos planteamientos. Se prima lo urgente, se pierde la perspectiva de que es lo interesante y lo que no lo es. La falta de ganas por ser y hacer las cosas de mejor manera no se queda en eso, no se limita a ser un "nada", no. Esto hace que con el tiempo las relaciones, las actividades, los planes futuros, la búsqueda de metas,...nunca lleguen a lograrse. Este condimento no es que le conceda a la comida el punto de sabor definitivo, que también, más bien quiero decir que su falta hace que la comida sea intragable.

De todas formas, sitios donde comer hay unos cuantos. Y también la posibilidad de hacerte un buen bocadillo



Durante estos últimos días entre los compañeros de trabajo nos hemos planteado varias veces la misma pregunta: “Oye … ¿tu vas hacer huelga el próximo día 29?”

Ante esta cuestión surgen razones y motivos de lo más variados, dependiendo de si alegan preferencias políticas, razones económicas,…y hasta el miedo a la actuación de los piquetes.

Yo si voy a trabajar el próximo 29 de septiembre, es decir yo no voy a secundar “esta huelga general”. Me refiero a esta pues estaría dispuesto, ya hace tiempo que lo estoy, a levantar la voz ante todo esto que estamos sufriendo, ante toda la pandilla de ineptos que nos gobiernan. Y no estoy pensando solo en el Gobierno, estoy también pensando en todas aquellas personas que tienen responsabilidades de índole económico, pero también, de índole intelectual, moral, … y que no han sabido estar a la altura de las circunstancias y que nos han llevado a esta situación de desgaste económico y de desgaste social, e incluso de desgaste individual.

Siempre dije que todo esto es parte de lo que nos merecemos, quizás no todo, pero si gran parte es consecuencia de años de desorden y de una estúpida ceguera que no nos permitía ver lo que teníamos delante, ni lo que era importantes y lo que no.

Dejando al margen estas cuestiones el caso es que el próximo miércoles 29 de septiembre se celebrará una Huelga General, la primera planteada a Zapatero, por unos sindicatos que fueron sus compañeros de parrandas, de no muy lejanas parrandas. Y ante este hecho se me plantean una serie de cuestiones que hacen que no me identifique para nada con esta movilización y que resumo en la siguiente relación:

  1. Cuando se protesta es importante saber contra quien se protesta. Entiendo que debería ser contra el Gobierno como responsable “máximo” de la situación del país. Pues no, yo ya he oído y visto de todo. Los lamentables videos de la UGT se dirigen contra el PP, contra la clase empresarial,… e intentan desgastar lo mínimo posible a Zapatero y a su gobierno.
  2. ¿Por qué se protesta?. No se protestó cuando el numero de parados llegó a 4.000.000 de personas, ni cuando por todos las esquinas del país las empresas planteaban ERES a diestro y siniestro, ni cuando el triste autónomo tenia que cerrar su chiringuito (los siento yo a estos también los veo como trabajadores), ni cuando los convenios pactaban congelaciones y bajadas de sueldo,…Ahora se protesta porque a los funcionarios, los únicos que tienen un puesto asegurado de por vida, se le congela el suelo. Tiene narices el tema
  3. ¿Para que vale esta huelga? Esta huelga es una farsa, pues se celebrara después de que haya sido publicado en el BOE la ley 35/2010, ley que reforma el mercado laboral. A mi esta cuestión me huele a gato encerrado. De que vale manifestarse contra una ley aprobada en las Cortes y publicada en el BOE. Cambiara esto por celebrar una protesta general
  4. ¿A quien beneficia y a quien perjudica?. No se ha quien beneficia, aunque debido a la finalidad política de la misma creo que saldrá reforzado el Gobierno por una previsible baja participación y , en parte, a los Sindicatos por aparecer un día en las portadas de todos los periódicos justificando su razón de ser. Los perjudicados: esto esta clarísimo, todos nosotros, es decir, los trabajadores.
  5. No voy a secundar esta huelga pues, por su actitud de estos últimos años, tanto el Gobierno como los Sindicatos me parecen lo mismo. Por las decisiones de unos y las omisiones de los otros (cada uno que considere quien es quien en el reparto de papeles) hemos desembocado tener y ser lo que hoy somos a nivel laboral en este país. Por estos y por otros Gobiernos anteriores, por estos y por otros sindicatos anteriores.
  6. No apoyaré a estos sindicatos mientras no se plantee de verdad su función para los tiempos en los que estamos. Están realmente fuera del contexto actual, y anclados en modelos del siglo pasado y que no los permiten defender a los trabajadores, a todos, y no solo a los que disponen de “contratos indefinidos”. Estos sindicatos solos se defienden a si mismos , a sus militantes y a sus liberados, a quienes, por cierto, pagamos todos nosotros con nuestros impuestos.
  7. No me ha gustado la desviación política de los sindicatos y su perdida de credibilidad frente un aumento del paro de manera escandalosa.
  8. En resumen, no quiero formar parte de una mentira, de este cuento.





Fotógrafo, influyente fotógrafo, cuyo trabajo tiene muy presente una cuidadosa puesta en escena, buscando eliminar de los cotidianeo cualquier atisbo de banalidad y tratando de sembrar en la conciencia de los espectadores cierta incomodidad y una acercamiento a los mecanismos psicologicos y a las emociones de sus personajes. Philip-Lorca diCorcia nos presenta fotografías donde la mezcla de lo real con la ficcion y con el deseo es un elemento que siempre está presente


(Más imágenes en el link contenido en "Fotografía)


Recuerdo como tomando unas cañas habíamos decidido montar "una peña". Todo aquello no tenia más intención, ni menos, que la de seguir juntándonos y hacer algo que nos permitiese vernos. Todos éramos amigos y vecinos del barrio. Allí apoyados en la barra del bar hablamos de hacer la quiniela todas las semanas, los más deportistas hablaban de juntarse los miércoles por la noche para jugar un partidillo, otros preferían ir con la familia y los niños a la playa o alguna fiesta y romería, otros le gustaba más el organizar cenas y comidas... El caso es que con el tiempo la ideas y los planes resultaron ser muchos y variados. Allí mismo decidimos que todos los meses colaborásemos con un pequeña aportación económica para los gastos que pudiesen surgir, y para los vicios.

La cosa iban bien. La peña iba creciendo en gente, todos amigos, todos personas con ganas de pasarlo bien. Se planteo que alguien asumiera la responsabilidad de ser el "administrador". Estaba claro que era necesario la presencia de una persona que gestionara "los dineros", que pusiese cara al grupo cuando había que hablar con el del pabellón, o con el tipo de los autobuses, o con el otro tipo del restaurante,...

La verdad es que estábamos contentos, se iban haciendo cosas, todos los que formábamos parte del grupo lo pasábamos bien, todos colaborábamos de buena fe, cada uno hacia lo que podía. Con el tiempo "la peña" paso a ser "la asociación". Se comenzaron a organizar cursos, se daban charlas, se pusieron en marcha, dentro del local que alquilamos, guarderías para los críos del barrio y una pequeña cafetería para los mayores. El cabecilla de todo esto era el mismo de siempre. Este, un gran amigo mío, era un buen tipo, algo tozudo, pero un buen tipo. La gente lo quería y lo admiraba, admiraba como había logrado que la gente tuviese un sitio donde estar y un sitio donde hacer cosas y compartir experiencias. Este hombre con una pequeña charla con algún otro miembro del grupo montaba en un "plisplas" una curso de ganchillo o una fiesta de carnaval.

De la noche a la mañana el trabajo se le empezó a acumular, prácticamente todos los vecinos de barrio formaban parte de la "agrupación vecinal". Ya habían pasado también los años de "la asociación". Éramos muchos y era mucho lo que había que hacer. Mi amigo seguía al frente y convencido que sus ganas y sus años eran cosa más que suficiente para tirar adelante con aquella empresa. Pero la empresa fue dando muestras de su existencia, de su delicada existencia, cuando algunos vecinos comenzaron a quejarse de no ser tratados como tales, cuando a algunos se se cobraba "tanto" y a otros "tanto y tres cuartos", cuando algunos de los que le ayudábamos nos movíamos para que todo saliese razonablemente bien y otros ... y otros no aparecían mas que a comer.

Sin embargo el desorden, la falta de organización y la falta de administración fue apareciendo poco a poco y se hizo claramente patente cuando comenzaron ciertos problemas económicos, cuando era cada vez más necesario dedicar más tiempo para organizar actividades, incluso las más insignificantes, y cuando los miembros dispuestos a ello no sabían como hacerlo o cuando varios pretendían que fuese de la manera que ellos entendían como mas apropiada,... y sobre todo cuando algunos, los más jóvenes, reclamaron optar a la dirección de la agrupación con la intención de reformarla, de revitalizarla, de adecuarla a los nuevos tiempos.

Estos plantearon ante todos, la necesidad de contar con un esquema organizativo adecuado que permitiese coordinar los recursos y los esfuerzos necesarios para conseguir un objetivo final: la adaptación a nuevos tiempos y a nuevos vecinos y socios. La respuesta ante esta propuesta no se hizo esperar y se oyeron frases del tipo "el zorro sabe más por viejo que por zorro", o "cuando tu andabas con la bicicleta por la calle yo la mandaba en esta peña", ...Después de esto se justifico como razón para la lenta agonía de la agrupación la falta de participación de los vecinos, y sobre todo de los más jóvenes, se dijo que existen vecinos que no están a lo que deberían, que no piensan en el barrio ni en sus convecinos (malos vecinos), se recordó que si la agrupación siempre funcionó de la misma manera no podían entender porque no lo iba seguir haciendo y que todo, todo era culpa de los que solo sabían poner "peros" y objeciones,...y no dedicaban más horas al trabajo

Lo triste fue que la agrupación siguió bajo la tutela de los de siempre, mi amigos y los suyos, y las cosas continuaron como siempre. Se siguieron haciendo las cosas como siempre se hicieron, según a uno se le ocurrían o según las prisas que en cualquier momento surgiesen. Los vecinos dejaron de serlo para ser ciudadanos de a pie. Unos se hablaban poco y otros nada. Unos se conocían y otros no querían conocerse

La agrupación paso a ser "la asociación" y la asociación paso a ser "la peña".

Y allí sigue mi amigo, mandando una peña que ya solo da para juntarse a jugar una partida de tute los domingos por la tarde antes del partido del Plus.


Los jugadores de cartas(1892)-Paul Cézanne


Lo bueno de tener obras en casa, es que también se acaban. Pero antes, un tiempo antes comenzaron y tuvieron lugar, forzandonos a formar parte del movimiento "okupa" durante 3 meses.

Lo teniamos todo planificado: comenzarían los albañiles junto con el fontanero y el calefactor. Estos tenían que levantar suelos y arancar los azulejos de las paredes, previamente habria que cortar el agua y quitar radiadores. Unos y otros tenian un aroma ochentero que no se adecuaba con nuestro "moderno sentido de una vivienda del siglo XXI". Queriamos dejar atrás los colores "de tono fijo" y meternos en el asombroso mundo de las pinturas, tarimas, azulejos y porcelánicos de tonos tierra levemente desaturado, que doten a nuestra vivienda de una atmósfera "faxion" y pase a convertirse en un espacio de quietud y relax. Vaya lo ultimo de lo ultimo en diseño de suelos y paredes.

El caso es que llegó el material antes que el albañil, lo cierto es que este nunca llegó a entrar en casa, puesto que un sorpresivo cambio de planes y de prioridades nos hizo perder peso en su agenda de clientes: primero iba a empezar a mediados de mes, posteriormente por culpa de una complicacion en la obra que estaba haciendo me dijo que se iba a retrasar una semanita más, o dos, y por último. y puesto que la habia surgido a posiblidad de "restaurar el Portico de la Gloria" y como era una cosa de prestigio y muy bien pagada pues que deberia sufrir por lo menos hasta final del mes siguiente, o sea, deberia esperar mes y medio más de lo dicho un primer momento. Puesto que no aguanto a los informales y a los mentirosos (como va a restaurar el Portico en un mes, joder, por lo menos por lo menos, necesita dos, y para eso ya debe darse prisa). Bueno el caso es que le dije que era mejor tomara el camino del arte, un buen camino, y que ha hablariamos de mi reforma alla por el 2030. Posiblemente por esa fecha deba hacer algo, seguro.

La solucion fue buscar otro "profesional de la paleta" el cual me vino a la semana siguiente junto con el calefactor-fontanero. Tan pronto llegaron empezaron con lo suyo: romper y desescombrar, cortar agua, colocar azulejos y plaquetas, levantar el baño y poner las piezas nuevas. Aquello, visto lo visto, tenia mas pinta de un agujero donde meter todo el edificio que una pequeña reformita de un piso. Pude ver como una tenue nube de polvo fue descendiendo lenta y repetidamente cubriendo cariñosamente todo lo que allí había , impidiendo ver el posible regreso a mi casa. El caminar de una habitación a otra era toda una aventura. Uno siempre salía distinto de como había entrado: Las zapatillas y la ropa habían perdido su color y su forma, las manos, aunque no se tocase nada, siempre había que lavarlas,... es como si la porquería estaba esperando para agarrarte. Con el tiempo, con 5 días y una cuantas cervezas estos hombres acabaron su trabajo dejando las cosas para que otros profesionales tomaran el testigo.


Le toco el turno al carpintero el cual desmonto muebles, levanto el suelo y arrancó puertas para de este modo sentir como el aire, quiero decir el polvo, circulaba libremente de una habitación a otra. Aquello dejó de ser mi hogar para ser el bajo donde guardo las cosas viejas, ... en la casa del pueblo de mis abuelos. Dios, uno ya no podía caminar si mancharse las zapatillas un poco más aun, y sin tropezar. Uno ya no sabia si aquello era mejorar la casa o tirarla abajo definitivamente. Yo miraba y no me reconocía 2 meses antes cuando corría tras la niña de una habitación a otra, o cuando leía tranquilamente en el salón o cuando charlábamos sentados en la cocina,....

Después de estos le toco el turno a los profesionales del aluminio. Arrancaron las viejas ventana de aluminio para poner las nuevas con cristal doble antirruido y antimolestias exteriores. Esto ya supuso la expansión de la obra hacia el exterior. Esto permitió a que vecinos de edificios de enfrente pudiese disfrutar de los retoques de mi casa. Se pusieron estas ventanas sin recibir un mísero aplauso del publico. Aun y así bajamos el telón para esta clientela tan desagradecida.

Ya casi estamos llegando al final. Y este final casi lo traían los pintores pertrechados con sus fundas blancas, sus brochas gordas, sus escaleras y sus botes de pintura. Aquí nos encontramos en un momento critico pues los colores escogidos cambiaban vistos en la carta de colores o vistos en la pared. Solución: volverse un poco alquimista o químico o cocinero moderno de estos que hay ahora y buscar un tono no demasiado pero si lo suficiente como para parecerse a acabado del suelo pero que permita diferenciar y a la vez que no sea ni demasiado oscuro, por la niña, ni demasiado claro, por el padre de la niña, que es "siniestro" el pobre. Después de todo esto optamos por un color tradicional, el 1510-Y30R de toda la vida, vaya.

A estas alturas de la película, ¿qué es lo que me quedaba?. Pues resumiendo: montar algunos de los muebles que ya tenia y esperar por los muebles nuevos que aun no tengo (en verano a la gente se le da por coger vacaciones y no queda otra que esperar), meter cajas llenas de ropa, de libros, de potas, de muñecos, de más ropa, de otras cosas que van a la basura, de recuerdos, de "mis cosas", de "sus cosas", de "cosas de la niña"

Y en esas estamos una semana después, colocando y limpiando y limpiando y colocando. Con muchos pequeños descansos para jugar con mi "niña" y correr con ella por "su casita".


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