"Todos los veranos tiene lugar en diversas aldeas de Galicia una de las tradiciones mas espectaculares de Europa. Cientos de caballos salvajes son bajados de los montes donde habitan todo el año para ser rapados y marcados. Una vez hecho esto son liberados de nuevo. En la aldea de Sabucedo esta tarea se hace cuerpo a cuerpo por los "aloitadores" reduciendo al animal sin la ayuda de cuerdas, palos o aparatos.

La tradicion posiblemente se remonta a epocas pre-romanas. Cuentan que un año de gran hambruna los aldeanos ofrecieron los caballos a un santo. Desde entonces pastan libremente y solo son bajados del monte una vez al año para raparlos y desparasitarlos. Al contrario de lo que algunos creen, esta es una fiesta de amor por los caballos y comunion con la naturaleza."

Asi presenta el creador Jorge Cosmen esta hermosa tradición gallega







Cuando allá por el 2001 decidió que formase parte de su vida, también decidió que lo hiciese de la vida del resto de la familia

Con los años, y a medida que iba creciendo, su lealtad, su compañía resultó ser un elemento omnipresente en casa. Los días comenzaban siempre con unos paseos por caminos que discurrían por detrás de la casa. Solía correr por las fincas de los vecinos, saltaba las vallas , agachaba la cabeza entre sus patas y te ladraba para que jugases con él. Al principio, mientras era un cachorro, tenía esa costumbre def acercarte cualquier piedra que encontraba para que se la tirases lejos, muy lejos, y que iba a buscar a todo correr. Lo mismo que con cualquier pelota. Resultaba habitual tener que ir a buscarlo pues no quería regresar a casa, lo que quería era correr y jugar

En casa pasó a ser uno más, uno al que todos queríamos. Sabía pedir la comida acercándose y apoyando su preciosa tez sobre tu regazo lo mismo que, mimoso, agarraba su manta y la arrastraba al sofá para dormir. Ese sofá donde te encontrabas tu sentado, y donde él te empujaba hasta obligarte a salir y a buscarte otro lugar. El sofá era suyo

Años después, cuando los niños llegaron y perdió su papel de "pequeño" de la casa, él lo supo asumir con generosidad y con resignación. Seguía acercándose pidiendo los mimos de toda la vida pero compartía ratos y momentos de juego con los críos, era paciente y divertido y, sin duda, el juguete preferido de todos ellos.

Con los años llegaron los problemas de salud, los problemas de movilidad. Con los años hubo que dejarlo marchar. Con los años este increíble perro se arrimó al corazón de todos nosotros , se arrimó como uno más de la familia

Hoy por la mañana me acerque a verlo y a despedirme. Como siempre, se acercó, me miró y posando su cabeza sobre mis pies esperó a que lo acariciase. Su gran cabeza cubierta de un hermoso pelo blanco y sus ojos grandes y negros me miraron. Después de un rato me fui diciendo adiós

Hoy ha dejado de pasear por la casa y ya está, como siempre le gusto, corriendo por una finca con vistas al valle, junto a un viejo roble

Corre y juega amigo, corre y juega




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