Alain de Botton (filósofo y escritor suizo) examina nuestras ideas sobre el éxito y el fracaso, y cuestiona las suposiciones subyacentes a estas dos valoraciones. ¿El éxito es siempre merecido? ¿Lo es el fracaso? Hace una elocuente y aguda argumentación para ir más allá del esnobismo y encontrar verdadero placer en nuestro trabajo.


"Aseguremonos de que nuestras ideas sobre el exito son verdaderamente nuestras." (Alain de Botton)


Me estuvo contando su version de las cosas. Esas mismas cosas habian cambiado una barbaridad desde que se inicio el proyecto en que se había metido. Resulta que este mundo es muy “puta” y donde uno veia princesas resulta que unicamente habia una adolescente con malas notas y peor educación, me decia. Y eso que su ojo para ver como las cosas eran o podian ser formaba parte de su autoproclamado catálogo de virtudes. La princesa, su princesa, habia resultado ser una chica contestona, para nada sumisa y con tan mala leche como la que él presumía tener.


A este, como yo lo conozco desde hace tiempo, sé que le gusta ponerse la capa de Superman e investirse como el salvador del mundo, como la única solucion a cualquier tipo de problema y la respuesta a cualquier pregunta que en su vida o en la vida de los demás se pueda plantear. El hecho de que esto no fuese asi siempre lo disgustaba de una manera poco disimulada. Aun reconociendo su capacidad para afrontar retos y empresas nuevas, aun reconociendo sus posibilidades y su capacidad para “camuflarse”, deberia saber que en el mundo siempre hay otro, que en este mundo siempre hay otras versiones, otros puntos de vista y que igual que el suyo tiene partes interesantes y otras que no lo son tanto. Opiniones basadas o no en argumentos, pero que merece tener su tiempo de atencion. Lo que no me gusta es la desconsideracion, no me gusta el tratarlas de capciosas, de malintencionadas, y lo que mas me disgusta es que esas otras versiones u opiniones sean ninguneadas tanto por ser dicha por quien la dice o porque no concuerde con la de uno, sin más. Cuando estoy en esta tesitura me revolotea por la cabeza una palabra de manera recurrente: respecto, o más bien su falta


Considerando esto y pretendiendo que fuese minimanente justo, y listo, deberia saber que los colores no solo son cuatro. Son bastante mas. Existen diversos tonos, con niveles de saturacion distintos, con mas o menos luminosidad y contraste. Aquí todo el mundo es culpable de tener razón y de equivocarse. Esto, que para nada es extraño, tiene una sancion, mientras que lo que si es repugnante es la mentira, la ignominia, el sembrar el odio o pretender que otros odien lo que tu no quieres. Y esto aun seria peor si utiliza el traje de superman como argumento.


Nunca me gusto Superman, siempre fui mas de otro tipo de “héroes”. A mi me gustaba la imperfección de Luca Torelli, la persistencia del Coyote, de la normalidad de Spiderman.. Los súper-superheroes acaban siendo aburridos y si uno se fija un poquito siempre tienen algún gran punto débil, que les debería reconsiderar su posición frente al mundo, deberían ser un poquito más humilde.


Estos días de revuelo social, la gente esta nerviosa, duda, tiene miedo, esta harta y cansada. Los problemas surgen con virulencia, con una fuerza que no era ni imaginable hace un tiempo. Pero con esto y todo, no acabo de entender porque algunos supermanes utilizan alguno de sus poderes.


Es mi opinión pero debería volar un poquito más alto para tener una mejor visión de la ciudad, pues a ras del suelo lo único que hacen es perder perspectiva de las cosas y embarrarse de mierda.



Cuando se cree que el mundo gira alrededor de un plato surgen eventos como el Forum Gastronómico 2010, el cual se está celebrado en Santiago de Compostela estos días. Alli diversas "cofradías" de creyentes montan sus chiringitos para honrar al dios Baco. Unos ponen tenderetes para ofrecer a los devotos los más variados objetos de liturgia gastro-religiosa, otros se dedican a deambular entre ellos cantando salmos y otros mudan sus caras en profunda meditación. No existen velas, ni estampitas. Estas se sustituyen por hornos con la última tecnología, cocinas inteligentes, sopletes para tostar cremas, emulsionadores, ahumadores, robots de cocina, etc, etc con los cuales se pretende santificar a los productos que llegan del mar o de la tierra, y que finamente decorados acaban en unos preciosos y blancos platos. Platos que están investidos de una cierta áurea mística: pescados, carnes y demás alimentos pasan a transformarse casi, casi en los peces de Cristo y la carne que se ofrece a un gran dios en un sacrificio de gratitud por su existencia.


Y después están ciertos sacerdotes o santos que hacen que todo el mundo gire la cabeza y busque su cámara de fotos para retratarlo. Estos gurúes que llegan un par de días más tarde que su fama a estos centros de devoción, se pasean entre los fieles bendiciendolos con una forzada sonrisa y permitiendo formar parte de un retrato que quedara precioso en algún estante o pared de alguna cocina. Y de entre todos ellos destaca el "gran sacerdote". Ese solo viene a que lo vean, dice cuatro frases que según los entendidos es "lo más de lo más" dentro de la cocina moderna y se larga por donde vino llevándose las limosnas de los fieles, e incluso el cepillo donde estas estaban.


Esta nueva religión tiene un gran predicamento, sobre todo en ciertos círculos sociales y ciertos grupos de influencia. Reconozco todo lo que se mueve a su alrededor, pero algunas de las cosas que de ellas surgen no las acabo de entender . Quizás mi escaso conocimiento y mi agnosticismo declarado no ayude demasiado a ello. Quizás no tenga unos sentidos lo suficientemente agudizados para poder saborear y valorar esta cocina y no solo con el sentido del gusto. Quizás no sepa comer con el olfato, o con el tacto, o con los ojos.

Quizás prefiera a un dios más cercano que sepa dar de comer al hambriento y de beber al sediento, aunque no tenga ni puñetera idea del marketing. Y tambien me gusta mucho más cualquier viejo cura de pueblo que sabe quien tiene hambre y lo que necesita llevarse a la boca y no a esos altos purpurados de Roma



Hace unos días visite Santiago de Compostela. El reencuentro con esta ciudad siempre me traslada a aquellos días en que era uno más de los miles de estudiantes que abarrotaban la ciudad, sus calles, sus cafeterías, sus escuelas y facultades. Lamentablemente no guardo ninguna foto de aquellos días, no tengo imágenes de la gente con la que compartía el piso ni con la que compartía clases, no tengo recuerdos de los momentos de diversión,...sólo me queda la memoria y la devoción por sus calles, sus edificios, su lluvia, sus piedras, su patrimonio, su historia,... su mística.


Escribía Carlos Herrera en XLSemanal sobre Salinger y sobre mi admirado Tom Waits. Me permito reproducirlo aqui pues lo expresado por Carlos Herrera se asemeja prácticamente a lo que yo pienso de este músico americano desde hace ya unos cuantos años. Desde cuando con 18 años el bajista de una conocida banda me lo dio a conocer.

"El guardián entre el centeno es un libro, en principio, tan difícil como cualquier disco de Tom Waits, la Coz Cantante. Entre Salinger y el autor del sublime On the nickel existen las mismas coincidencias que suelen darse entre los creadores geniales, ariscos y un tanto huidizos, que emocionan a un nutrido grupo de humanos tanto por su capacidad conmovedora como por la leyenda que los acompaña, hecha a base de rarezas y misterio. Ambos han desarrollado esa estética huraña que tanto fascina a los creadores de mitos –que somos la mayoría– y que hace que sus obras adquieran un resplandor especial, fascinante. Waits, el tóxico cantante californiano, afirmó certeramente: «Asegúrate de que la demanda sea mayor que tu oferta, ya que el público es un animal insaciable y no conviene alimentarlo demasiado». Es una máxima sabia de la que deberían tomar nota muchos artistas sobreexpuestos. Reconozco que no pude con El guardián entre el centeno, de Salinger: tal vez fuera el momento o el poco entrenamiento, pero lo abandoné una tarde que llovía. Escúpanme sus devotos sin recatarse. Con algunos discos de Tom Waits me ha pasado algo parecido; sin embargo, aquellos que han llegado a estremecerme lo han hecho como pocos, véanse los de los años ochenta, Rain dogs o Franks wild years. Waits tiene voz de marinero borracho, de apestoso surrealista, de solitario incorregible, de maldito empedernido, de Dylan estropeado por el alcohol, de Springsteen amargado por el éxito de callejones y tugurios. Pero es una voz de culto, un bluesman, un beatman tan impenetrable como hostil, un rockero extraño como la misma vida que retrata. Barney Hoskyns ha escrito, supongo que como ha podido, una biografía de este tipo californiano de sonido tan sucio como tierno, tan sarcástico como sencillo, tan amigo de las parábolas como de los silencios.
No es fácil escribir sobre Waits, como no lo era escribir sobre Salinger. La diferencia estriba en que el primero sigue actuando y recluyéndose después como un eremita y que el segundo se recluyó como un eremita y no se sabe si volvió a escribir más que lo escasamente publicado. Pero en ambos se percibe una aureola de escapistas, de genios encerrados en silencios. Escuchar a Tom Waits por primera vez es como no haber bebido jamás y cargarse de golpe una botella de Tennesse, es como no haber leído jamás y toparse con el libro que ha hecho de Salinger un mito moderno y anciano, es asomarse a un mundo desconocido, imposible, a una soledad húmeda y borracha, vagabunda y gruñona. Suele decir que la música de los Eagles es tan excitante como ver secarse la pintura, y no puede haber más mala baba en una sola frase. De hecho, en la biografía en absoluto autorizada se describen muchas de sus apreciaciones por todo lo que se mueve a su alrededor, que van de su amor por Bukowski, Kierkegaard y Burroughs a su desprecio por las agencias de publicidad que han querido utilizar sus canciones como música de spots comerciales: a estas últimas las ha perseguido judicialmente incluso por utilizar melodías semejantes a las suyas, interpretadas por imitadores. Y las ha ganado.

Waits es capaz de lo sublime y también de lo peor que se puede escuchar, pero si tienen tiempo este fin de semana compren en iTunes Store –no llega al euro por canción– algunas de las cumbres de este salvaje: Jersey girl, Georgia Lee, Foreing affair, Tom Trauberts blues –recreación del himno oficioso de los australianos Waltzing Matilda— o el imposible The piano has been drinking, not me, donde comprenderán que quien bebió es el piano, no el intérprete que, en contra de lo que se cree, no quedó con esa voz por culpa del Jack Daniels, sino por un inoportuno catarro que le dio, curiosamente, la vida.

Cualquier tarde lluviosa, cualquier noche de desengaño, Waits les sumirá en la oscuridad más brillante posible. Reconozco que es de los pocos artistas que me ha hecho llorar. Y, desde luego, el único que me ha hecho, en poco espacio de tiempo, llorar y vomitar."


El fotógrafo italiano Pietro Masturzo ha sido el ganador del World Press Photo del Año 2009 con una imagen que muestra a unas mujeres protestando desde la azotea de un edificio en Teherán poco después de la celebración de las elecciones del pasado mes de junio. Esa fotografía forma parte de un reportaje donde muestra el desacuerdo de ciudadanos iraníes por la impugnación de las dichas elecciones presidenciales.

La fotografía ganadora, tomada por Masturzo cuando se encontraba bajo arresto, muestra a tres mujeres que muestran su rabia y desacuerdo mientras a su alrededor, la ciudad, los demás edificios, guardan silencio mientras surgen las primeras luces. Sin duda alguna, esta toma ilustra perfectamente la situación actual de la población iraní.

Como dijo Guy Tillin, miembro del jurado, el valor de esta fotografía reside en su capacidad de mostrarnos la vidas de las personas, su dia a día y la situación de conflicto en la se encuentran y que todo lo condiciona, además de hacernos brotar la curiosidad acerca del porque de los gritos de las mujeres en plena oscuridad.


Rebuscando en Vimeo, me encontre con este magnifico documento, cuya autoria corresponde a foucinhos, y donde el protagonista de la entrevista relata, orgulloso, como vivió y como disfrutó de su profesión, de su trabajo de sastre. Resulta conmovedor escuchar a este señor y mas en estos tiempos en que estamos donde el trabajo que unos tienen, que a tros les falta y que otros se encargan de estropear tiene connotaciones completamente distintas de lo que se deduce de las palabras (palabras gallegas) del sr. Baranda.

Valoraciones parecidas de pueden sacar de la relación que este hombre tenia con sus clientes, con sus vecinos, consigo mismo. Esto se deduce, por ejemplo cuando comenta que un año tenia dos trajes que entregar a uno de sus cliente y "...aquel día trabajé 24 horas seguidas, hasta el otro día a las 12. A las 12 pare de trabajar y despues, hasta la noche, me fui a la fiesta". Eso se llama saber comportarse, eso se llama saber trabajar y saber disfrutar, eso se llama saber vivir.




Que aburrido resulta el panorama político de España. Todos los días se ven claros ejemplos de la poca capacidad de nuestros políticos para poder sacar adelante un país que enfila en linea recta y a toda velocidad por un precipicio. No es que vayamos a caer por él, no. Estamos ya cayendo.

Estos días pasados mientras uno hojeaba la prensa lo primero que me venia a la cabeza era ..."pandilla de inútiles imbéciles". Es irritante observar como no se hace nada de nada por mejorar la vida de todos, todos los ciudadanos, o al menos para que no siga empeorando, mediante la adopción de algún tipo de medida que sea razonable, que sea practica, que tenga un mínimo sentido. No, todo eso se deja de lado y se actúa como si estuviésemos en plena campana electoral (yo creo que ese el estado permanente en que se encuentran los partido políticos españoles). Aquí, en España, lo de pensar y hacer lo que es urgente y necesario resulta como mínimo "políticamente incorrecto", políticamente incorrecto para cada uno de sus respectivos partidos. Entonces cual es la alternativa ante esta cuestión: esperar a que la tormenta escampe y no nos hayamos mojado demasiado

Lo dicho cuando uno se fija en las noticias se encuentra con lo siguiente:

  • En el tema nuclear, los "digos" y los "diegos" campan a sus anchas. No existe un planteamiento ni serio ni con un mínimo de base técnica o científica para abordar la presencia de esta fuente de energía en nuestra vida. Creo que no me equivoco cuando pienso que no podemos prescindir de ella. Yo creo que nadie se quiere quedar sin luz en su casa. Pues eso acarrea ciertas contrapartidas, contrapartidas incomodas. Resulta curioso ver como si existen muestras de sentido común pero en humildes alcaldes de humildes poblaciones frente a la falta de un criterio razonado y claro por parte de los "señoritos y señoritas" que dirigen partidos y comunidades autónomas.
  • El tema de las pensiones. Estoy convencido de que habra que trabajar más años y mejor para poder mantener el estilo de vida que hoy tenemos. Las tendencias demográficas así parecen indicarlo. A pesar de esto, es evidente que el planteamiento del gobierno de Zapatero es más consecuencia de la cumbre de Davos, que de un análisis riguroso y serio de nuestra situacion actual y de un posible escenario a medio y largo plazo. Fue allí, en Davos, donde nuestro presidente intentó tranquilizar a los mercados financieros y los inversores presentando un plan de recorte de gastos y de cambio estructurales, tan necesarios, ante la amenaza de que España fuese otro "caso griego". Esto visto días mas tardes, y visto la ambigüedad de los datos presentados por el ejecutivo español, desemboco en un cierto cataclismo, consecuencia de esa falta de rigor y de la recurrente improvisación de que hacen gaa. Otro fiasco, otra bola que reboto dándonos en toda la cara. Volviendo a las pensiones y al retraso en la edad de jubilación creo que una buena política de inmigración, una buena política laboral, unos adecuados planes de educación y de innovación e investigación puede que nos eviten trabajar hasta los 67 años y mantener una cobertura social en el futuro. No porque sea malo trabajar tantos años, ojalá todos tuviésemos ese panorama garantizado. Lo que creo es que quizás trabajando de otra manera, siendo más productivos y más competitivos podríamos generar riqueza ....incluso para la gente que mañana tengan cierta edad y ciertas necesidades.
  • Los sindicatos. Lo de esta gente es de juzgado de guardia. Callados como putas, ladrando y moviendo el rabo cuando aparece el amo, mientras miles de personas se van a la calle y ahora cuando se insinúan ciertas medidas que es preciso tomar, repito, que se deben tomar "a narices" pues si no nos vamos todos a la mierda....pues ahora dicen de salir a la calle. Por mi ya pueden esperar sentados

Ya no comento nada de un laico rezando, ni de un soldado muerto en una "misión de paz", ni de las películas que se traducirán para que nadie, o muy pocos, las quieran escuchar, ni de lo justo o injusto que son algunos salarios,...

Joder, que aburrimiento de país

Menos mal que siempre nos quedara alguna canción que oír........eso, mientras no aparezcan los de la SGAE y nos pasen factura.



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